Por Daniel E. Di Bártolo (danieldibartolo@sadop.edu.ar)
(Docente, sindicalista)
En lugar de ir sobre las redes sociales ó sobre los chicos que se ausentan masivamente un día de la escuela, tenemos que mirar hacia adentro y cuestionarnos como padres de familia y como escuela en que estamos fallando para que ocurran esas cosas.
Es tan ridículo demonizar al facebook por su potencialidad vincular como sostener que con doble inasistencia por “rateadas” se soluciona el problema.
De pronto nos enteramos que los chicos pueden organizar algo masivo en segundos y aplicarlo para no cumplir con la obligación de asistir a la escuela. ¿No supimos que la comunicación a través de las redes como facebook se instaló profundamente en la cultura juvenil?
Considero perverso y retrógado culpar a facebook por la inasistencia generalizada. Las redes sociales llegaron para quedarse y, si las analizamos con criterio antropológico, nos encontramos ante un fenomenal proceso de generalización de la comunicación humana. Sería infantil pensar la educación que está y, sobre todo, la que viene, alejada de la utilización de los nuevas tecnologías de la información y la comunicación.
Fui docente y director de escuela secundaria durante veinte años consecutivos (hace más de diez que no lo soy). Experimenté múltilples formas de “rateadas” de los alumnos y otras tantas formas de enfrentarlo.
Por ello sostengo que es necesario profundizar la autocrítica como familia y como escuela. Sin dudas, estamos cometiendo serios errores para que los adolescentes – recordemos que los caracterizamos como tales porque “adolecen” – falten a la escuela, no lo comuniquen a sus padres ó lo hablen con ellos y encuentren una dudosa complicidad.
Por algo la escuela secundaria está viviendo su enémisa reforma en las últimas décadas. Aún no hemos logrado dar con la propuesta y el clima significativos que produzcan en los jóvenes lo contrario de la “rateada”, es decir, la alegría de ir a la escuela y no faltar.
No faltar porque lo que ocurre allí dentro es tan fuerte que atrae y moviliza más que el aparente gustito de una “rateada colectiva”.
Por otra parte, en la lógica hegemónica de los medios masivos, hechos puntuales y situaciones extraordinarias, pueden más que lo cotidiano. El valor de lo que sucede en el aula día tras día, los éxitos de aprendizaje colectivo no aparecen subrayados. La noticia de la “rateada por Factbook” puede más que tantas y tantas situaciones positivas.
Les decía a los alumnos que la escuela tiene un muro que la separa de la realidad. Hasta que ese muro no caiga, las ventanas se abran de par en par, el aire del aula y de la realidad se crucen en un nuevo escenario, no habrá soluciones definitivas.
Cambios en los contenidos, cambios en las metodologías de aprendizaje, cambios los sistemas de evaluación, cambios en las estructuras de participación. En fin, una escuela secundaria contenedora y exigente, en síntesis significativa para la vida del joven y su proyecto.
Lo demás son zonceras, como dijo el célebre don Arturo Jauretche.












