Se trata de “?”, su nuevo material. La cita con el público marplatense y demás fans de todo el país está programada para el próximo 25 de enero, en el Patinódromo Adalberto Lugea.
Un signo de interrogación en la portada del décimo disco de la Bersuit no significa que sea una Caja de Pandora. Catalogarlo de ecléctico y polirrítmico tampoco es novedad, pues innovar es marca registrada de la banda multifacética.
Similar a “Testosterona” (2005), posee una búsqueda de fusiones y la incursión en el polo tecnológico le da un toque pop y más comercial propio de la etapa bersuitera post “Libertinaje”.
Cordera desfachatado, violento, exaltado, verborrágico y más cachondo que nunca. Irreverente y hasta repulsivo, interpreta a la perfección el “grasa” argento del cual está orgulloso representar. El carisma del Pelado es irreprochable y encarnizarse en cada tema es especialidad de la casa.
Sexo, amores y ecología son los temas transversales de la producción, siempre pincelados por los ideales libertinos del “vale todo” bersuitero y su mirada progre ante la homosexualidad, el desenfreno, los excesos, la “fisura” y el aire anarco para con lo cotidiano que caracteriza las canciones del grupo.
“Laten bolas” es un tecno-rock. El arranque ideal de la Vergarabat. “De ahí soy yo” fue lo primero que se conoció. Una murguita que reparte palos ante la problemática de las papeleras. El tercero en cuestión, “Mi vida”, un twist-folk para la llegada de “Ebrio de sinrazón” que entonada por Tito Verenzuela es la cumbia “violenta” del disco. El guitarrista también aporta la rioplantense “Luna hermosa”.
“Rebelión” suena beatlera como “Shit, shit...” y el Pelado alterna con Ciro de Attaque. Devolución de gentilezas tras la participación de Cordera con la banda punk rock.
Juan Subirá no se queda afuera de “?” y aparece desgarrado y cotejado por un piano en “Humor linyera”. Gradualmente, el calvo líder se va fastidiando y, exasperante, vomita insultos en “Siempre el mismo”.
El tramo final pertenece a “El lechero” que pinta los más puros conceptos de libertinaje erógeno. Un séquito de seductores, machos del conurbano retratados por un promiscuo y ambiguo Gustavo Cordera.
“No me paranoiqueen” más que una canción constituye un recitado casi improvisado e intolerante. “Ansiando libertad” es abolerado. Quizás el punto más calmo del disco. “El guerrero” cierra referente y declaratorio sobre una base progressive.
Bersuit integra el selecto grupo de los que alguna vez tocaron en River y los doce temas del último trabajo ya están en las disquerías, disponibles en varios formatos. Digipack y caja de acrílico.
El 25 de enero se realizará la presentación en Mar del Plata donde seguramente recibirán sus huéspedes con un “Buenas noches, mis queridos amigos”.
Fuente: Rock Argentina (textual)












