Durante dos horas, Kirchner se dedicó a disimular la gran confiscación operada contra los trabajadores desde 2002 hasta hoy.
La “bonanza” económica que Kirchner exaltó es la de los bancos y los monopolios exportadores, que se asienta en el trabajo precario, en la convalidación de la reforma laboral menemista y en salarios que no superan en promedio el nivel de la pobreza.
Por lo demás, el discurso se dedicó a maquillar la realidad: saludó el “desendeudamiento” de un país que, Kirchner mediante, tiene una deuda que equivale a 70 pociento de su producto bruto.
El hombre que aludió a la “unidad latinoamericana”, es el mismo que le ha prometido a Bush “contener” a Bolivia y a Venezuela, mientras que sirve de punta de lanza en las provocaciones del mismo Bush contra Irán.
Los que no se confundieron por el maquillaje, nacional y popular del presidente, son las centrales patronales de la industria, la banca y el comercio, que coincidieron en saludar el discurso presidencial.
Los que multiplicaron sus ganancias en estos años, a costa de la mayoría popular, no se equivocan.
Declaraciones de Néstor Pitrola (Partido Obrero) sobre el discurso del presidente Néstor Kirchner
(La opinión de los columnistas no siempre refleja el pensamiento de la Dirección General).












