Cazador de
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Miércoles - 24 de Octubre de 2007 10:31
“Es un cross a la mandíbula para el fomentismo”
Así se refirió el Lic. Carlos Aletto a la donación de tractores a los clubes de rugby por parte de la municipalidad.
“Ante la ausencia del municipio en los barrios, somos los vecinalistas quienes logramos mantener la higiene de los mismos con nuestros esfuerzos y las donaciones de los vecinos.
En estos meses que me encuentro a cargo de la asociación de fomento del barrio Las Dalias no he recibido ninguna contestación positiva del gobierno local, salvo que se nos habilitó a pagar una oscura deuda que tenía la asociación con la municipalidad, generada en 1995, deuda que ya estamos pagando y nos queda muy poco por saldar.
La donación de tractores a los clubes de rugby que pertenecen a las asociaciones, y no como dicen desde Asuntos de la Comunidad al Municipio, es un gesto negativo para nuestra labor ad honorem y que, en algunos casos, representa incluso un descuido de nuestras profesiones.
Un caso que sirve para ilustrar esta situación es el nuestro: Las Dalias comienza en el Club Biguá y termina en el Club Unión del Sud. Estos dos predios tienen los pastos cortos, como corresponde a entidades tan serias y bien administradas; sin embargo, en el medio del sándwich está el barrio Las Dalias, con sus 144 manzanas pobladas de pastizales, lo cual es proclive a la delincuencia, a las enfermedades, a la suciedad y otros males.
El señor Armendáriz, persona que yo respeto, se equivoca al pensar que los fomentistas, sin convenio, no podremos mantener las maquinarias — como manifestó en un medio radial.
Me extraña, ya que él sabe que somos empecinados. Por ejemplo, nosotros hemos logrados hacer sin ninguna ayuda municipal los carteles de nomenclaturas de doce esquinas de la calle Beltrán, cuando cada una cuesta cerca de 300 pesos, y que además estamos pagando de nuestros bolsillos la gran deuda.
Algo más que debe aclararse: las dos asociaciones que recibieron tractores, las del barrio Libertad y Alto Camet, no tienen convenios, incluso esta última no tiene ni siquiera una sede, pero conociendo a su presidente, Pancho Fournier sé que conseguirá, mes a mes, poner en marcha ese tractor y cortar las plazas y los terrenos olvidados por el municipio.
Me parece desacertada la decisión del Intendente y también el enojo que me manifestaron desde Asuntos de la Comunidad por mis declaraciones a los medios. Pero yo, siendo la cara visible del barrio ante los reclamos de los vecinos, no me voy a quedar sentado viendo como somos olvidados sistemáticamente por este gobierno”.
La opinión de los columnistas no siempre coincide con el pensamiento de la Dirección General.
En estos meses que me encuentro a cargo de la asociación de fomento del barrio Las Dalias no he recibido ninguna contestación positiva del gobierno local, salvo que se nos habilitó a pagar una oscura deuda que tenía la asociación con la municipalidad, generada en 1995, deuda que ya estamos pagando y nos queda muy poco por saldar.
La donación de tractores a los clubes de rugby que pertenecen a las asociaciones, y no como dicen desde Asuntos de la Comunidad al Municipio, es un gesto negativo para nuestra labor ad honorem y que, en algunos casos, representa incluso un descuido de nuestras profesiones.
Un caso que sirve para ilustrar esta situación es el nuestro: Las Dalias comienza en el Club Biguá y termina en el Club Unión del Sud. Estos dos predios tienen los pastos cortos, como corresponde a entidades tan serias y bien administradas; sin embargo, en el medio del sándwich está el barrio Las Dalias, con sus 144 manzanas pobladas de pastizales, lo cual es proclive a la delincuencia, a las enfermedades, a la suciedad y otros males.
El señor Armendáriz, persona que yo respeto, se equivoca al pensar que los fomentistas, sin convenio, no podremos mantener las maquinarias — como manifestó en un medio radial.
Me extraña, ya que él sabe que somos empecinados. Por ejemplo, nosotros hemos logrados hacer sin ninguna ayuda municipal los carteles de nomenclaturas de doce esquinas de la calle Beltrán, cuando cada una cuesta cerca de 300 pesos, y que además estamos pagando de nuestros bolsillos la gran deuda.
Algo más que debe aclararse: las dos asociaciones que recibieron tractores, las del barrio Libertad y Alto Camet, no tienen convenios, incluso esta última no tiene ni siquiera una sede, pero conociendo a su presidente, Pancho Fournier sé que conseguirá, mes a mes, poner en marcha ese tractor y cortar las plazas y los terrenos olvidados por el municipio.
Me parece desacertada la decisión del Intendente y también el enojo que me manifestaron desde Asuntos de la Comunidad por mis declaraciones a los medios. Pero yo, siendo la cara visible del barrio ante los reclamos de los vecinos, no me voy a quedar sentado viendo como somos olvidados sistemáticamente por este gobierno”.
La opinión de los columnistas no siempre coincide con el pensamiento de la Dirección General.
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