Cazador de
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Lunes - 21 de Abril de 2008 10:46
“La violencia escolar o cuando se agotan las palabras”

Por Francisco Manes*

“Últimamente en los medios de comunicación se destacan las impactantes noticias de actos violentos dentro de la escuela o en sus inmediaciones, y también en ámbitos externos a la escuela, como bares, clubes o centros de diversión musical.

El problema que existe no es nuevo. Lo que alarma es, sin duda, el nivel de violencia. Tomo por caso el episodio de Villa Gesell, que culminó con la muerte de un alumno, herido en un aula.

Desde el abrumador silencio escolar de la dictadura hasta las contradictorias posturas de los diferentes gobiernos democráticos, el tema de la violencia aparece esporádicamente, pero cuando lo hace, muestra a las claras las dificultades que encuentran los docentes y directivos para enfrentarse con la conflictividad ampliada a su grado máximo: la agresión física hacia el otro.

Ya no verbal o gestual, sino expuesta en su grado más preocupante que lleva a justificar a algunos - por suerte muy pocos - la aplicación de detectores de metales.

En la escuela, estimado lector, se desarrolla el proceso de enseñanza - aprendizaje. Esta actividad humana, que conlleva el agrupamiento de niños y adolescentes por edades, es propuesta y organizada a través de medios pertinentes por la sociedad.

No destacaré aquí las dificultades de la sociedad en que vivimos que abarca todas las dimensiones, pero sí debo expresar que uno de los síntomas predominantes es la conflictividad debido a muchas situaciones irresueltas aún, donde la desigualdad social es uno de los factores más contundentes a la hora de analizar, siquiera someramente, cualquier síntoma de violencia individual o grupal.

En ese cuadro, en las escuelas afloran hechos de inadaptación que, cuando los investigadores analizan sus causas, muestran a las claras la relación directa entre escuela y sociedad. Es decir, las situaciones conflictivas, los distintos grados de violencia se generan en el exterior. Pero viene en nuestros alumnos que es lo mismo decir, está en el afuera. Y en el adentro.

¿Cómo modificar el actual estado de cosas?

Los docentes y directivos intentan con sus propuestas distintas modos de superación de situaciones conflictivas: amonestaciones y/o códigos de convivencia que implican la participación de padres, alumnos, docentes y demás miembros de la comunidad.

Afortunadamente lo que se busca en todos los casos es diálogo, encuentro, asumir responsabilidades; en los adultos y los jóvenes, pero con la clara intención de poner límites claros.

En una época donde la palabra está devaluada, los acuerdos y los límites deben ser claros, pues cuando se agotan las palabras entre los jóvenes irrumpe la violencia”.

* Profesor.

ACLARACIÓN: La opinión vertida en esta columna no siempre coincide con el pensamiento de la Dirección General.