Fue en el marco del programa laboral que se lleva a cabo en las cárceles bonaerenses, dependientes del Ministerio de Justicia de la provincia de Buenos Aires. El acto se realizó ayer al mediodía en la Unidad 12 de Gorina.
Hace unos días, en el Penal de Batán, comenzó a funcionar una planta de 200 metros cuadrados en la que unos 60 detenidos elaboran medallones precocidos y congelados de pescado que luego son comercializados.
Por este trabajo, y dependiendo de la producción, los internos reciben un salario de entre 800 a 1.200 pesos.
Al respecto, el gerente de Infood S.A., Alejandro Ludvik, se encargó de destacar que, desde el 23 de noviembre pasado, su empresa se instaló en la cárcel para filetear.
Y remarcó: “como la disposición de los internos fue tan buena, decidimos ampliar la actividad laboral”. “Así que además de la clasificación de los pescados, el eviscerado, el fileteado, descamado y descabezado, ahora incorporamos las tareas de envasado de los productos prefritados y congelados” - detalló Ludvik.
El gerente de la empresa destacó que “los internos ayudan a sus familiares y están muy motivados para trabajar. Uno de los muchachos nos contó que gracias a esta experiencia evitó que abandonaran la escuela sus dos hijos adolescentes, ya que estaban por largar los estudios para salir a trabajar”.
Además se anunció que los familiares de los detenidos que trabajan en esta iniciativa reciben cobertura social gracias a la Fundación Infood, lo que constituye un hecho inédito a nivel internacional.
Por su parte, el titular del Servicio Penitenciario Bonaerense, Fernando Díaz, señaló: “las plantas procesadoras de pescados tienen la habilitación del SENASA y son de calidad de exportación. Tiene capacidad para elaborar 100 toneladas mensuales de empanado y prefritado”.
Cabe aclarar que los detenidos trabajan ocho horas diarias y fueron capacitados por la empresa en la manipulación de alimentos en general, en sanidad animal y en fileteado.
A su turno, el director de Trabajo del Servicio Penitenciario Bonaerense, comentó: “cuatro internos que trabajaron en la planta y que ya cumplieron la condena han conseguido emplearse como fileteros de pescados en empresas de Mar del Plata”.
En tanto, para Mario Vargas, director de la Unidad 15 Batán, el proyecto es altamente positivo. “Los internos han recuperado un vínculo más firme con sus familiares”.











