Así fue titulada una entrevista por el periodista Claudio Gómez realizada a Rodrigo “La Hiena” Barrios. El testimonio fue publicado en una revista de rock en junio / julio de 2009, meses antes del accidente que le costó la vida a Yamila González en Mar del Plata.
Aquí damos a conocer algunos fragmentos de la nota:
“No peleo por la plata. Peleo porque me encanta boxear. Me gusta triunfar, ser campeón, sentir la furia cuando estoy subiendo al ring. Me gusta pegar y que me peguen, la adrenalina que me da el boxeo. Soy una persona inteligente y podría trabajar de cualquier cosa, pero a mí me gusta pelear. Pelear es mi vida. No hay un trabajo que tenga tanta adrenalina a no ser que sea meter caño. El boxeo me produce la misma adrenalina que me produjo meter caño, la misma excitación de discutir con alguien en la calle y pelearme, cosa que hacía cuando era guacho. Lo hago por eso”.
“La primera vez que fui a meter caño fue para hacerme la licencia de boxeador. Necesitaba juntar plata para hacerme un encefalograma. Era bardo, era bardo… Me mamaba, hacía quilombo por la calle. Un día me crucé con un pibe del barrio que no me saludó y le pegué. Era bardo…”
“A mis hijos les di malos ejemplos, porque me han visto borracho y no se lo van a olvidar más. Y no borracho porque tomé de más en una cena, sino porque llegaba borracho a casa. Es feo eso, pero son cosas que las entiendo recién ahora”.
“Yo soy fanático mío. ¿Sabés? Miro a otros tipos que tienen más años que yo y no maduran. Yo tengo más de 30 y aprendí cosas, de todo, del sufrimiento, de todo. Pero ojo que tampoco me culpo por haber vivido equivocado, eh. Escuchá ésta: cuando era chico había vecinos que me decían que siguiera así borracho que nunca iba a llegar a nada. Ahora sé que están orgullosos de mí, felices por lo que me está pasando. Y yo también estoy orgulloso de mí. (…) Yo solo se lo que me costó. Lo que pasa es que siempre me tuve confianza. Siempre estuve buscando ser campeón mundial y lo encontré. De la Hiena idolatro el aguante, la manera de ir al frente con esa cara de odio que intimida a cualquiera, que te dice vamos a pelear. A veces me encantaría conocer a la Hiena, no ser yo. Y entrar un día al vestuario, después de la pelea, para conocerme. Hubo una época en la que quería hacer una foto trucada; yo como boxeador y yo vestido de civil. Porque la Hiena, y escuchá bien lo que te digo, eh… la Hiena es mi ídolo máximo”.
Fuente: Revista Mavirock (Año 4, Nº 12)












