Así lo expresó Zulema Casanova, secretaria general del Sindicato Unico de Trabajadores de la Educación de Buenos Aires (SUTEBA) en Mar del Plata, al referirse a la atención que les brindan en el centro de reconocimiento médico del distrito.
En diálogo con Cazador de Noticias, Casanova explicó los motivos de la manifestación que realizaron en Rawson 2840: “a pesar de las denuncias reiteradas que hemos efectuado, no solamente en el distrito sino también a nivel provincia, se siguen suscitando inconvenientes”, puntualizó.
Y especificó luego: “por un lado, le exigen a los docentes presentarse con el certificado médico particular, pero cuando lo hacen, no se tiene en cuenta lo que ese documento propone”. “Generalmente reducen los días de licencia, cuyo régimen desconocen; y hacen volver al docente que está enfermo dos o tres veces, inclusive cuando está en terapia intensiva... Una locura”, subrayó la gremialista.
En tanto, más adelante, dijo: “hemos peticionado ante el Consejo Escolar, pero no hemos observado intervención y jamás nos han contestado las notas que enviamos”. “Por eso – subrayó Casanova – es que estamos pidiendo ahora que baje el Dr. Galo, responsable de Salud laboral de la provincia”.
Al respecto, adelantó: “si durante esta semana eso no ocurre, pediremos que se rescinda el contrato porque éste no es el servicio que pretendemos”. Y remató: “cada vez que se pide un profesional a domicilio, siempre hay pretextos, y el tiempo se agota”.
Por su parte, Marta Guerra, secretaria de Salud del Sindicato, añadió: “la Dirección General de Escuelas suscribió un convenio con distintas entidades en el último tiempo para cubrir los reconocimientos médicos de toda la provincia, y ésta, que atiende en la ciudad, es una de las prestatarias que ganó”. “Además, la misma funciona en el conurbano, Bahía Blanca y otros distritos del Interior bonaerense”, completó.
Asimismo, Guerra indicó: “según nos informaron acá mismo, porque no tenemos una comunicación oficial ni de Salud laboral, ni del Consejo Escolar, tienen un padrón de 8400 docentes y no docentes para atender, con lo que, si bien el lugar es agradable, resulta muy chico para la espera”.
“Hay que tener en cuenta – aseveró – que muchas veces hay que esperar en la puerta estando enfermo”.
Y recordó al concluir: “hasta el año pasado, nosotros prácticamente no teníamos control de ausentismo, pero ahora esta atención no satisface nuestras necesidades”.












