Jorge Antonio Martínez Carrasco, chofer del taxi licencia nº 0824, fue golpeado salvajemente por dos hombres y una mujer que habían solicitado su servicio en la zona de Alem. Además, lo despojaron de su recaudación en proximidades de Catamarca y Avellaneda, donde le propinaron la paliza.
Según intuyó el conductor del vehículo, desde el inicio del viaje, los dos jóvenes intentaron convencer a la chica de ir al departamento de uno de ellos para hacerla partícipe de una fiesta de tipo sexual.
Además, uno de ellos también insistía con comprar droga en algún lugar, a lo que el taxista se negó rotundamente. En consecuencia, en estado de extrema excitación, mencionaron frecuentemente su necesidad de consumo y amenazaron al taxista en más de una oportunidad, advirtiéndole que si no los llevaba en busca de estupefacientes le “meterían caño”, le robarían y lo “cagarían a palos”.
Una vez que se aproximaban al lugar donde se desencadenó el violento episodio, uno de los individuos tomó la billetera de Carrasco y un atado de cigarrillos, en medio de una discusión en la que no faltaron insultos y forcejeos.
Fue en ese entonces que el taxista detuvo la marcha del automóvil y fue golpeado a puñetazos por uno de los hombres, mientras el otro se bajaba y comenzaba a hacer lo mismo a través de la ventanilla. Luego, este último abrió la puerta del coche, continuó con la paliza y arrojó al piso a la víctima, para proseguir con la agresión a patadas.
Finalmente, se retiraron, pero más tarde fueron atrapados por efectivos de la Policía Bonaerense.
Al conocer pormenores de este episodio, integrantes de SUPETAX consideraron que este caso específico podría haberse evitado con la mampara antivandálica (ordenanza municipal 19.195) o con el GPS (ordenanza municipal 19.099).












