Por la Ing. Agrónoma María Victoria González, columnista de Cazador de Noticias.
La tradicional frase “no gastar pólvora en chimangos” alude al hecho de no destinar ni tiempo ni otros recursos a cosas que no valen la pena, y se basa en la poca calidad de la carne del chimango para el consumo. Lo que si puede ser valioso es preguntarse por que los chimangos pululan cada vez más cómodos por la ciudad.
El chimango (Milvago chimango) es un ave de rapiña, carroñera, típica de todo el territorio argentino, que habita usualmente en el área rural. Es muy voraz, carnívoro, insectívoro y cazador de roedores (posee muy buena vista), pero dado que su dieta es muy variada, hay registros de esta ave como consumidora de granos y otros alimentos de origen vegetal.
Se los ha podido ver asomados al mismísimo Palacio Municipal de General Pueyrredon, merodeando el monte lateral norte del complejo polideportivo y en otros puntos de la ciudad, observando pasivamente a su alrededor, esperando la oportunidad para tomar algún alimento.
Inequívocamente, su presencia se debe a la existencia de tantos mini basurales en el área urbana, donde, además de restos de alimentos, hay roedores.
El lado positivo es que el chimango estaría contribuyendo a evitar la proliferación de ciertas plagas y enfermedades consumiendo restos en descomposición y cazando roedores y otras plagas.
Desconocemos su impacto sobre las aves y resto de la fauna de la ciudad, que, llegado el caso, será un tema de estudio por parte de las autoridades de la comuna.












