Lo dijo una de las egresadas del Centro de Formación Profesional nº 408 que funciona en la cárcel de mujeres de Batán. Fue durante la ceremonia de cierre del ciclo lectivo 2010.
El fin de año se hizo presente en la Escuela Primaria de Adultos nº 734 y también en el Centro de Formación Profesional nº 408, con sede en la Unidad Penitenciaria nº 50.
La ceremonia, que se desarrolló en el salón de usos múltiples del establecimiento, tuvo su inicio formal con el ingreso de las abanderadas: Romina portó la enseña nacional y Miriam se lució con el estandarte bonaerense.
El acto fue presidido por el director de la escuela, Hugo Velázquez, quien, acompañado por todo el equipo docente, instó a las internas a seguir estudiando.
La oportunidad se hizo propicia para la entrega de diplomas y distinciones y para la exposición de distintos espectáculos: la obra “Cuatro historias, cuatro mujeres”, a cargo de las alumnas de cuarto año del Profesorado de Arte; la interpretación de “Aprender a volar”, por parte de Nora Lavallén, y el sorteo de dos piezas donadas por el artista plástico Diego Pazos.
Asimismo hubo un agradecimiento especial para la ONG Somos, que donó libros y una computadora.
Para completar el día festivo, las maestras, las alumnas y los invitados especiales compartieron un refrigerio que le dio un marco de camaradería a tan emotiva celebración.
“MANTENER LA MATRICULA NO ES UNA CASUALIDAD; ES UN LOGRO”
Con esas palabras, el director del Penal nº 50, Alberto Rivero, dio cuenta de su orgullo. Y subrayó: “en los seis meses de gestión que llevamos aquí, hemos apostado a la educación y al trabajo, lo cual, indudablemente, ha dado sus frutos”.
Al completar su discurso, dirigiéndose a las alumnas, destacó: “su esfuerzo es muy valorable pero nadie más que ustedes debe entender lo importante de acercarse a la escuela para tener una vida mejor”. “Tienen que saber darse la oportunidad”, remató.











