“Y yo, que durante tantas veces fui acusado de no tener un título universitario, consigo mi primer diploma, el título de presidente de la República de mi país”, dijo hace ocho años entre lágrimas, en su discurso de posesión, Luiz Inácio Lula da Silva, quien entrega el cargo a Dilma Rousseff.
Esta frase resumía la carrera de un hombre que nació en una familia analfabeta y apenas a los 10 años aprendió a leer; que fue lustrabotas, vendedor de maní y de frutas en la calle, y ayudante en una tintorería.
Lula vivió una infancia llena de privaciones junto a su madre y sus tres hermanos y tres hermanas mayores con los que en 1956, llegó a Sao Paulo.
A los 14 años fue obrero metalúrgico y allí pierde el dedo meñique de la mano izquierda en un accidente. Cuando estaba en quinto curso, en 1963 abandona la escuela. Luego se graduó de tornero mecánico gracias a una beca.
En 1969, «Lula» se casó con la minera María de Lourdes da Silva, quien falleció ese mismo año al dar a luz a su primer hijo, que tampoco sobrevivió. En 1974 contrajo matrimonio con Marisa Leticia da Silva.
En 1966 se inició en el sindicalismo. En 1975 y 1978, fue elegido presidente del sindicato metalúrgico y lideró huelgas que aceleraron el fin de la dictadura. El 10 de febrero de 1980 fundó con otros sindicalistas, intelectuales y académicos, el Partido de los Trabajadores.
Atraído por la política, en 1982 perdió las elecciones para el gobierno de Sao Paulo. En 1986, con récord de votos, integró la Asamblea Constituyente que restableció la votación libre y directa para presidente.
En 1989, se candidatiza a presidente y pese a liderar las encuestas perdió en unas cuestionadas elecciones ante Fernando Collor de Melo. En 1994, fue nuevamente derrotado, esta vez por el candidato del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), el sociólogo Fernando Henrique Cardoso, quien venció nuevamente a Lula en su tercer intento por llegar a la presidencia, en 1998.
Finalmente, el 27 de octubre del 2002, Lula fue electo presidente de Brasil, derrotando al delfín de Cardoso, José Serra, con el mayor número de votos de la historia democrática brasileña (52,4 millones) alcanzando el 61% de los sufragios.
Su labor durante los ocho años de presidencia le hizo ganar el respeto de jefes de Estado como Barack Obama, quien llegó a declararlo “el líder más popular del mundo”. O el del ex primer ministro británico Tony Blair, quien lo calificó como “uno de los más excepcionales líderes de la era moderna”.
Pese a no tener título académico, Lula ha ganado decenas de reconocimientos mundiales, entre ellos: “Líder más influyente del mundo” el 2010 por la revista Time; “Personalidad del año 2009” por el diario francés Le Monde y el medio español El País; “Una de las personas más influyentes en el escenario mundial”, el 2008, por la revista estadounidense Newsweek, y “uno de los protagonistas de la década”, por el diario británico Financial Times.











