La falta de efectivo secó los bolsillos de marplatenses y turistas que hacen colas día y noche para conseguir, aunque sea, un billete de 100 pesos. La postal del colapso bancario es cada vez más repetida.
La persistente inflación, la evidente falta de planificación y la alta demanda estacional por el pago de sueldos, aguinaldos, planes sociales, jubilaciones y pensiones se tradujo en un comienzo de año difícil, con una escasez literal de efectivo que paraliza y, a la vez, moviliza.
La situación ha obligado a los clientes de los bancos a desvelarse para conseguir dinero y, también, ha llevado a algunas instituciones financieras a fijar límites a los retiros. Es por eso que la semana pasada empezó a sobrevolar el tan temible fantasma del corralito.
Ante este panorama, la alarma se enciende ante la multiplicación de los famosos cartelitos de “sin dinero” que exhiben algunas máquinas en distintos puntos del país.
Mientras el Gobierno nacional resiste la creación de billetes de más alta denominación (200 o 500 pesos), las autoridades del Banco Central prometieron una rápida solución al cuello de botella: anunciaron que esta semana llegará la última tanda de billetes de 100 pesos desde Brasil encargados para complementar los producidos por la fabricante local.
Vale destacar en este sentido que el BCRA encargó a la Casa de Moneda brasileña la emisión de 100 millones de billetes de 100 pesos, partidas que empezaron a llegar el 9 de diciembre pasado.
De todas maneras, para esquivar los cuestionamientos suscitados en los últimos días, dijeron: “no hay una situación generalizada de escasez; se trata de problemas puntuales y transitorios que se van superando“. Y, a colación, evitaron responder si se contratarán más remesas de dinero.
Por su parte, en el caso puntual del Banco Provincia, señalaron que la función de pagar los salarios insume una cantidad de efectivo muy importante, que sería la principal causa de los desbordes.
Mar del Plata no es ajena a este panorama y, por ende, también fue testigo de largas filas en los accesos a los cajeros. Las entidades han reforzado el servicio de abastecimiento en las diversas terminales, pero la espera prolongada despertó las quejas de vecinos y turistas.
YA SE COBRA EL 4% PARA CONSEGUIR EFECTIVO*
Lo demandan empresas que tienen parte de sus actividades en la informalidad y que hoy pagan caro el hacerse del dinero físico. En la city porteña, se duplicó la tasa que descuentan las cuevas para entregar cash a cambio de cheques. Pasa otro tanto con las monedas.
Hacerse de efectivo no es negocio, pero proveerlo sí. Quienes llevan adelante el eventual ejercicio financiero de entregar efectivo a cambio de cheques lo saben: cuando la psicología entra a tejer miedo de quedarse sin dinero físico, las tasas trepan en forma proporcional y el movimiento se retroalimenta.
El cuadro se completa con una situación inédita y curiosa: mientras en una economía inflacionaria la característica es que el público elige no demandar la moneda que se deprecia, en la Argentina, y con un piso del 25% de inflación, hay exceso de demanda en pesos, especialmente de las empresas cuya actividad se desarrolla en el mercado informal.
La noticia es que para conseguir efectivo, en la city llega a pagarse más de 4% diario, lo que arroja una tasa que supera largamente el 100% mensual.
La mecánica se repite en el caso de las monedas aunque con una diferencia: para conseguir $ 100 en monedas, la tasa puede trepar hasta 8% diario, es decir que hay que pagar hasta $ 108 por 100 monedas de $ 1.
Si bien la falta de efectivo no es un problema nuevo, en la city reconocen que en los últimos días se ha duplicado el costo de conseguir billetes de $ 100 a cambio de un cheque al portador.
El dato de color es el sistema numerario guiado por códigos postales que rige en las cuevas financieras: “Nos manejamos con los códigos postales, hasta la numeración 2000, la tasa es del 4% pero si el código supera esa numeración, es decir, por ejemplo si se sale de Capital o el cheque es de una provincia, entonces puede llegar al 6% o más”, dijo una fuente que por razones obvias pidió no ser identificada.
* El Cronista











