Por C.P.N. Cristina Coria
Mar del Plata se caracteriza por tener una intensa actividad nocturna, lo cual debería ser motivo de ocupación permanente por parte del poder público y de la sociedad toda.
Una nocturnidad responsable requiere una presencia activa del Estado, básicamente el Municipio, realizando prevención, pero también necesita una comunidad comprometida que no mire hacia otro lado cuando se trata de descontroles, alcoholismo y otras adicciones.
Sería altamente positivo avanzar en un esquema permanente de prevención de conflictos, coordinando esfuerzos de los actores involucrados: empresarios, encargados de seguridad, transporte público, policía, bomberos, con el fin de que la diversión nocturna sea segura para los jóvenes y con respeto hacia los vecinos y los inmuebles de las zonas cercanas.
La responsabilidad empresarial no debería limitarse a cuestiones estructurales o a que no haya disturbios dentro de los establecimientos. Debería extenderse, por ejemplo, a controlar la calidad y cantidad de alcohol que se vende; a evitar los gritos, roturas y conductas inapropiadas en las inmediaciones de los locales y también a resguardar la seguridad e integridad física de los jóvenes, máxime cuando estos son menores de edad, tanto al ingreso como a la salida de los establecimientos. No creo que estas cuestiones sean imposibles. Por el contrario, creo que avanzar en la extensión de las responsabilidades se ha tornado impostergable.
En la medida que todos asumamos las obligaciones que nos corresponde, como Municipio, Gobierno Provincial, empresarios, padres y jóvenes, podremos generar condiciones para que la nocturnidad no se transforme en una pesadilla social.
ACLARACIÓN: La opinión vertida en este espacio no siempre coincide con el pensamiento de la Dirección General.












