El vicepresidente del Club Atlético Quilmes, Néstor Inchaurrondo, dio la cara luego de las acusaciones que sufrió la hinchada del “tricolor” por encender bengalas en el Estadio Polideportivo, en el clásico nº 100 ante Peñarol. “El club es mucho más que eso”, resaltó.
En declaraciones a Cazador de Noticias, el directivo señaló: “como cualquier persona con respeto por la convivencia, pienso que fue una locura llevar pirotecnia de esas características y encenderla en un escenario lleno de familias y chicos”. “Gracias a Dios no ocurrió nada grave”, sentenció.
Así salió al cruce de la polémica desatada por la prohibición existente y las consecuentes reacciones críticas que generó ese inesperado episodio.
Sin embargo, a colación, Inchaurrondo dijo: “si bien esto nunca debió pasar, tampoco puede empañar el camino del sacrificio y la solidaridad, lejos de fanatismos y aún más lejos de la violencia, que siempre ha transitado nuestra entidad”.
“Entendemos que el básquet, más allá de los números fríos, debe ser una fiesta, ya que hay mucho esfuerzo detrás de todo lo que se hace, mucha gente excelente que invierte su tiempo e incluso sus recursos para que Quilmes siga siendo grande. Por eso, nos merecemos un balance correcto y equilibrado de las cosas”, añadió.
A continuación, consultado por la etapa que atraviesa el “cervecero”, el vicepresidente respondió: “creo que el análisis es positivo, sobre todo en lo que respecta a la gestión del club. Gracias al trabajo de toda la comisión directiva y de los responsables de las distintas áreas y subcomisiones, hemos avanzado muchísimo sobre varios objetivos”.
Y prosiguió: “tenemos una de las instituciones más grandes del ámbito local y, en consecuencia, precisamos de una administración prolija, que es lo que buscamos desde el primer momento”.
“Cuidar y proteger los recursos disponibles es defender al club y ése ha sido, es y será uno de los ejes sobre lo que se asienta nuestra tarea”, completó.
Por último, respecto de la actualidad de Quilmes en materia de básquet, Inchaurrondo consideró: “aquellos que trabajan en la Liga llevan la camiseta puesta, trabajan muy duro y hacen un esfuerzo grande para traer jugadores”.
“Lamentablemente – remató – a veces los resultados no acompañan y provocan que una agenda de trabajo extraordinariamente intensa y comprometida con lo social sea ignorada por la mayor parte de la comunidad”.











