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Jueves - 12 de Abril de 2012 19:25
El Obispo de Mar del Plata sembró esperanza en su visita a la cárcel de Batán

Con motivo de la llegada de la Pascua, Monseñor Antonio Marino acudió días atrás a la Unidad Penitenciaria nº 44 y alentó a los internos a que “puedan mirar para adelante con ojos constructivos” y “a que no se dejen estar”.

Allí pudo ingresar a ocho pabellones, donde brindó unas palabras y recibió una retribución por parte de los detenidos, quienes le brindaron afecto y algunos presentes elaborados por sus propias manos en señal de agradecimiento por su gesto.

“Quiero que sepan que el Obispo también piensa en ustedes; por eso, vengo a bendecirlos y a decirles que Dios es un padre lleno de bondad, que nos ama a todos y a ustedes personalmente”, remarcó Marino, en una charla con los internos.

Más adelante, en tanto, el Obispo les dijo: “hay un equipo de pastoral penitenciaria a través del cual ponemos un signo aquí. Les queremos arrimar un mensaje de fe, de esperanza; y también, queremos ayudarlos a encontrar en Dios, en Jesucristo, el sentido profundo de esta vida”.

“El Señor dice si ponen mi palabra en práctica, conocerán la Verdad, y la Verdad los hará libres. Les deseo que Jesús sea siempre el Maestro de ustedes, que los haga interiormente libres”, resumió.

Durante dos horas, el Obispo pudo visitar cada pabellón, y conocer las actividades que realizan en el lugar.

En uno de ellos, el de los internos que juegan al rugby, le pidieron al prelado los bendijera para el partido que jugarían en esos días.

En otro, pudieron visitar la quinta que tienen y cuidan los internos, también le informaron al Obispo que con los frutos que de allí obtienen colaboran con la Noche de la Caridad y el Hogar Nazaret.

Muchos internos se acercaron al Obispo y le pidieron bendiciones para algunos objetos religiosos y también oraciones por sus familias.

Gracias a la Pastoral Penitenciaria y al capellán, Presbítero Daniel Climente, los internos de la Alcaidía pudieron vivir todas las celebraciones de la Semana Santa. El sacerdote les lavó los pies a doce de ellos, hicieron un Vía Crucis y también hubo una misa con motivo del Domingo de Resurrección.