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Sábado - 21 de Abril de 2012 12:13
El padre de Natalia Melmann inició una huelga de hambre frente a los tribunales porteños

Ante la posible liberación de los asesinos de su hija, Gustavo Melmann escribió una carta a los jueces de la Corte Suprema para que analicen el veredicto que podría dejar en libertad a los acusados de violar y matar a la menor. Luego, instaló una carpa para reclamar que la pena sea efectiva para los tres expolicías bonaerenses ya condenados.

El padre de la adolescente miramarense fallecida en 2001 llegó este jueves a la plaza ubicada frente al Palacio de Justicia, en Talcahuano 550, y allí, desde el viernes por la mañana, puso en marcha una medida de fuerza exigiendo justicia en representación de la chica.

El hombre, que prometió quedarse en ese lugar “hasta que la Corte Suprema resuelva que las penas son de cumplimiento efectivo”, le pidió a Ricardo Lorenzetti que decida rápidamente el destino de Oscar Echenique, Ricardo Suárez y Ricardo Anselmini, condenados con penas de prisión perpetua por “privación ilegal de la libertad agravada, abuso sexual agravado y homicidio triplemente calificado por ensañamiento, alevosía, en concurso con dos o más personas para procurar su impunidad”.

No obstante, la Cámara de Casación bonaerense redujo la pena a prisión, lo cual les permitiría obtener beneficios como salidas laborales o transitorias.

Melmann afirmó que si no se pone la merecida sensatez al asunto los condenados terminarán en libertad condicional, situación que consideró “una burla y una falta de respeto”.

Por su parte, el hermano de la chica envió un correo electrónico a los medios a través del cual aseguró: “desde el asesinato (de Natalia), mi familia fue agredida y amenazada constantemente. Han baleado nuestra casa, han destruido el santuario donde se encontró a mi hermana y han forzado al Concejo Deliberante de Miramar a retirar una placa que el pueblo colocó en el destacamento de policía para que nunca más ocurra un aberrante crimen como este“.

Vale recordar que Natalia Melmann, de 16 años, desapareció la madrugada del 4 de febrero de 2001 luego de ir a bailar a un boliche en Miramar, y cuatro días más tarde, su cadáver fue hallado en un vivero con signos de haber sido violada, torturada y estrangulada.

Por el caso, además de los expolicías, también fue condenado Gustavo ”El Gallo“ Fernández, quien, sindicado como el entregador de la joven, recibió una pena de 25 años posteriormente revisada y reducida.

Fuente: Infobae