El cierre de importaciones que aplica el gobierno de Brasil a los productos argentinos obligó a la empresa a paralizar el procesamiento de papas fritas desde hace un mes. En consecuencia, el establecimiento sólo sostendrá activa su línea de producción de puré, destinada mayormente al mercado interno, y cesanteará a gran parte de su personal por unos 15 días.
Según confiaron desde la empresa, el problema se suscitó a raíz de un sobre stock de su principal producto en la planta ubicada sobre la Ruta 226, cerca del acceso a la ciudad de Balcarce.
Para decirlo de otro modo, las papas fritas que en un alto porcentaje adquiere McDonald’s, tanto en Argentina como en Brasil, estaría colmando la capacidad de los depósitos propios de McCain, por lo cual se decidió poner un freno a la producción.
Como consecuencia, casi medio millar de operarios se ven sujetos a llenar planillas mediante las cuales optan por vacaciones o aceptan a suspensión, en ambos casos durante el período comprendido entre el 26 de junio y el 9 de julio (aunque la última situación implica el cobro del 75 por ciento de los haberes).
La paralización data del 21 de mayo último cuando los camiones no pudieron avanzar en la frontera por disposición de las autoridades aduaneras. La medida sería una suerte de represalia ante las limitaciones que nuestro país les impone a la importación de sus productos.
Aquel cese de actividades se extendió durante 48 horas y había activado la posibilidad inminente de suspensiones de personal. Las líneas de producción se volvieron a poner en marcha sólo después de gestiones ante el gobierno nacional, que entonces había dado garantías para ubicar la mercadería de la empresa.
La planta de McCain en Balcarce tiene una capacidad de producción de 27 toneladas de papa por hora y funciona de lunes a lunes durante las 24 horas. El 70 por ciento de lo que produce es para el mercado brasileño.
Además de su personal, calculado en unos 700 empleados, la firma involucra en forma indirecta a otras 2000 a 2500 fuentes de trabajo -la mayoría en Balcarce y su zona-, entre las que se cuentan transportistas, dueños y trabajadores de distintos campos.
Fuente: La Nación












