El aparato de la compañía española Vueling, procedente de Málaga, hizo maniobras sospechosas en el aire y entró en el espacio aéreo sin establecer previamente un contacto por radio con la torre de control. La Policía de Holanda certifica que no hubo rapto, mientras que el Ejército del mismo país envió dos F-16 para escolar la nave VY 8366.
Portavoces de la empresa propietaria del avión descartaron una toma de rehenes y hablaron de una mala comunicación entre el piloto y los expertos aéreos. Por eso, ahora las autoridades del aeropuerto tratan de aclarar la naturaleza del incidente.
El Coordinador Nacional holandés para la Lucha Antiterrorista barajó al principio la posibilidad de que hubiera ocurrido “una calamidad” a bordo del avión. Sin embargo, la radio nacional holandesa se puso en contacto con un pasajero que desmintió el rapto.
“Dimos varias vueltas y después aterrizamos. Entonces fue cuando nos dijeron que pasaba algo”, según el entrevistado. El aparato se encuentra todavía estacionado en una de las pistas de Schiphol.
Según Vueling, “el piloto hizo una maniobra poco usual al entrar en el espacio aéreo holandés, pero no pasa nada, todo está en orden, aunque Holanda activa sus sistemas de seguridad en casos así”.
Sin embargo, el hecho se produjo en coincidencia con una especial circunstancia: el aeropuerto de Ámsterdam había sido cerrado en parte esta mañana para desactivar una bomba de la Segunda Guerra Mundial.
Enterrado en la arena, el proyectil pesa 500 kilos y la operación causa retrasos en una decena de vuelos.
Vale recordar que Schiphol fue una base aérea de la Alemania nazi y acabó destruida por los bombardeos en 1945.
Fuente: El País












