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Miércoles - 11 de Diciembre de 2013 11:10
La interna de la Bonaerense y “la política”

El reclamo salarial, con focos de “rebelión” abierta incluidos, que se registra en la policía bonaerense volvió a poner en la superficie las duras internas que, casi permanentemente, surcan a esta fuerza de seguridad, las divisiones que generan las “representaciones sindicales” de un cuerpo de casi 60 mil hombres que tiene expresamente prohibida la agremiación y los vínculos políticos de quienes lideran esos agrupamientos en torno de sus demandas.

En esa ocasión, el reclamo de mejora salarial tuvo dos representaciones nítidamente diferenciadas, además, en los mecanismos de presión, por un lado, el comisario retirado Salvador Baratta y, por el otro, el autodenominado “Sindicato Policial Bonaerense (Sipoba)”.

Baratta formó parte de la cúpula de la fuerza durante los primeros años de Daniel Scioli al frente de la gobernación y fue uno de los jefes con mayor exposición pública. Pero, tras haber ocupado cargos claves en la cadena de mando, terminó protagonizando una encarnizada interna por el poder con quien era entonces el jefe máximo de la fuerza, Juan Carlos Paggi, y quedó en la mira del entonces ministro del área, Ricardo Casal. La disputa terminó hace tres años, con el pase a retiro de Baratta. Pero el comisario iniciaba poco después una carrera política, con la que consiguió en las elecciones de 2011 una banca en el Concejo Deliberante de Lanús, en la que tiene mandato hasta 2015.

Baratta llegó hasta allí por una lista del kirchnerismo que enfrentó a la del actual intendente, también kirchnerista, Darío Díaz Pérez, respaldada por La Cámpora y otros sectores ultra K, según sugirió ayer el propio policía. Y, en el proceso electoral de este año, se sumó el Frente Renovador que lidera Sergio Massa.

Como policía, en tanto, Baratta conservó vínculos con la fuerza y la semana pasada, en medio de la demanda salarial que se había desatado, asumió la representación de un sector de “la tropa” que se nuclear en torno de un llamado “Sindicato Policial y Penitenciario (Sinpope)”, que se define alineado en la CGT de Hugo Moyano. De hecho, fue Baratta quien negoció y acordó con el ministro Alejandro Granados la mejora que éste anunció el sábado último.

Pero otro sector de la fuerza se nuclear en torno del Sipoba que, conducido por el ex policía Nicolás Massi, viene actuando desde fines de los ’90 en protestas de uniformados y reclamando el reconocimiento como sindicato. Y es este grupo, cercano a la CTA antioficialista el que rechazó las mejoras que había anunciado Granados y motorizó las manifestaciones de protestas más duras, como las de La Plata y las de Mar del Plata.
Fuente: El Plata.