Tras una amenaza de desalojo, los vendedores continúan en Luro e Yrigoyen pero se expanden cada vez más. “Queremos que venga a hablar con nosotros el Intendente o Arroyo”, exigieron esta mañana. Desde el Municipio esperan a la Justicia.
Llevan ya más de tres semanas con una protesta continua en la esquina de Palacio, una de las más transitadas de la ciudad. Primero fue un puesto y dos trabajadores encadenados. Más tarde se sumaron otras parrillas y ya llegan a ser más de 10 cada mediodía.
“Ocupan toda la vereda de Hipólito Yrigoyen, la de Luro y ahora están en Mitre y San Martín y hasta adentro de la plaza. Por todos lados hay chulengos”, se quejó Martín, kiosquero de la zona. “Yo respeto su trabajo pero nos saca clientes porque los espantan. Hay humo constante y cada vez se pone peor. Además yo tengo que pagar para estar acá, es comercio desleal”, describió.
Lo que comenzó como una medida de fuerza, (regalando choripanes a la gente), se transformó en una venta diaria, que incluso se extendió a panchos, bondiolas y hamburguesas. Incluso los trabajadores de la Economía Social que todos los lunes arman sus carpas en la plaza San Martín, han tenido que correr los puestos y algunos de ellos no han asistido esta mañana.
“Hoy esperábamos un desalojo que no llegó, por suerte. Les va a costar sacarnos de acá”, declaró Claudio Jaime, vocero de los vendedores, quien aseguró que no se van a mover hasta que lleguen Pulti o Arroyo. “Es lo mismo, los dos mandan o van a mandar”, remató.
A su vez, habló de la medida judicial impuesta desde la Subsecretaría de Control: “Nos denunciaron y estamos esperando la resolución del juez. Los funcionarios no van a hacer nada hasta que actúe la Justicia pero sabemos que no hicimos nada”.











