Por Itai Hagman, dirigente del Movimiento Popular Patria Grande
Lic. en Economía (UBA) y docente.
El comienzo del año nos encuentra conmocionados por el despliegue de la política del nuevo gobierno. Un conjunto de medidas que significan un duro golpe para el pueblo argentino y buscan favorecer a los sectores más privilegiados de nuestro país, fundamentalmente a los grandes exportadores, a la banca y a las multinacionales que operan en nuestro suelo. A esto hay que sumar la campaña de estigmatización sobre el empleo público para justificar miles de despidos en el intento por disciplinar a la clase trabajadora e inducirla a aceptar salarios más bajos.
Se suma el reimpulso del endeudamiento externo y los negociados con el capital financiero, acompañados por un inminente acuerdo con los fondos buitres; los gestos hacia Estados Unidos y la hostilidad mostrada hacia gobiernos populares en América Latina. La actuación autoritaria e inconstitucional mediante decretos de falsa “necesidad y urgencia” para eludir el tratamiento de esas medidas en el Congreso, muestra del mismo modo el proyecto encarnado en el gobierno encabezado por Mauricio Macri.
Sabemos muy bien que este programa de gobierno antipopular irá acompañado por un aumento cualitativo de la represión a la protesta social por parte de las fuerzas de seguridad, que ya tuvo sus primeras expresiones contra los trabajadores de Cresta Roja, los empleados municipales de La Plata y en la detención de Milagro Sala.
A su vez, apenas un día después del triunfo de Cambiemos, los sectores que siempre defendieron a los genocidas de la última dictadura militar mostraron su decisión de pasar a la ofensiva mediante un editorial del diario La Nación que convocaba a terminar con los juicios y amnistiar a los condenados. El nuevo gobierno respondió con el desmantelamiento de muchas áreas del Estado destinadas al acompañamiento de denuncias por violación de los derechos humanos y de investigación sobre complicidades civiles y empresariales con el genocidio. Luego vinieron las declaraciones del Ministro de Cultura porteño y la reunión que mantuvo el secretario de Derechos Humanos con un “centro de estudios” que promueve la teoría de los dos demonios.
El próximo 24 de marzo no es un aniversario cualquiera. A 40 años del inicio de la última dictadura cívico-militar, nos enfrentamos a un intento deliberado y planificado de hacernos retroceder como sociedad en los pisos de consenso social alcanzados sobre la memoria, la reivindicación de los 30.000, de la lucha de las Madres, las Abuelas e HIJOS y de todos los organismos de DDHH, del repudio a las políticas de impunidad y reconciliación con los genocidas y sus defensores.
Hace unos cuantos años que por distintas razones los organismos de DDHH y las organizaciones populares que reivindicamos la lucha de los 30.000 no marchamos de manera unificada cada 24 de marzo. Creemos que es hora de dejar de lado diferencias que separaron en el pasado reciente y unir fuerzas para gritar todos juntos a 40 años que ¡No olvidamos! ¡No perdonamos! ¡No nos reconciliamos!
Una demostración de fuerza en donde cientos de miles, quizás millones nos movilicemos en todo el país, es una necesidad para evidenciar que aunque respetamos la legitimidad de origen del gobierno constitucional electo, no vamos a permitir que se retroceda en conquistas que son patrimonio de todo el pueblo argentino. Cada quien tiene derecho a mantener sus banderas, a plantear sus consignas, a defender con orgullo su identidad, sus ideales y sus opciones políticas. Pero nos debe unir el interés trascendente de la defensa de los derechos humanos del pueblo argentino y su derecho a seguir aspirando a una sociedad realmente justa, independiente y democrática.
Nos une una reivindicación histórica y el respeto infinito hacia las Madres y Abuelas. Que nos una también, este 24 de marzo, el interés de decirle todos juntos a los cómplices de la dictadura que no va a volver la impunidad y que a la adversidad responderemos con unidad y más fuerza que nunca. Estemos a la altura de las circunstancias.
Aclaración: La opinión vertida en este espacio no siempre coincide con el pensamiento de la Dirección General.











