Las elecciones tienen de esas historias conmovedoras. Y vaya si las hay en Mar del Plata. Los ejemplos de civismo se potencian cada vez que las urnas necesitan de la decisión del pueblo y marcan la voluntad para que los argentinos soñemos.
María del Carmen Quiroga, de 58 años, con sus piernas amputadas se hizo fuerte y quiso hacerse presente. Fue a votar a la Escuela Nº 3, de Juan B. Justo al 700, y lo hizo con alegría junto a sus familiares.
Autoridades de mesa, junto a un efectivo de la Marina, le acercaron la urna al auto en el que estaba para que pueda sufragar. Y fue emocionante.
Cuando todos los candidatos hablan de un día feliz para la democracia y piden participación, seguramente María del Carmen encontrará el reconocimiento. Por su voluntad e hidalguía que debieran ser un ejemplo.












