En un comunicado Obras Sanitarias Sociedad de Estado Mar del Plata-Batán aseguró que el recurso que llega a los hogares “no genera impactos negativos en la salud” y que su consumo “es seguro para la población”, descartando cualquier alerta sobre efectos perjudiciales.
La empresa fundamentó su postura en un esquema de vigilancia técnica continuo: precisó que la fiscalización se apoya en ensayos sistemáticos de laboratorio, cuyos resultados muestran que cada toma relevada en la jurisdicción respeta los valores establecidos por la regulación en curso.
Asimismo, OSSE detalló que la gestión del agua incluye relevamientos periódicos en distintos puntos de la red formal, un procedimiento que —según indicó— fortalece la confianza en el servicio y permite sostener un abastecimiento estable para los habitantes de Mar del Plata y Batán.
En territorio bonaerense se aplica la Ley 11.820, que en su normativa complementaria determina un tope de arsénico de 50 partes por mil millones como valor máximo permitido. En ese sentido, la firma recalcó que todas las mediciones realizadas se mantienen por debajo de ese umbral, lo que reafirma —señaló— el cumplimiento legal.
OSSE remarcó por último,"que el plan de seguimiento activo de parámetros físico-químicos apunta a sostener estándares de potabilidad y blindar el suministro que circula por la infraestructura oficial, garantizando, según su evaluación, un servicio previsible y sin contingencias para las familias de Mar del Plata y Batán".













