La histórica fábrica de alternadores y grupos electrógenos Cramaco-DBT, ubicada en Sastre, Santa Fe, despidió a 37 trabajadores y reducirá su operación a un mínimo para transformarse en importadora y distribuidora de equipos chinos. La decisión implica el final de la producción en una localidad de apenas 6.000 habitantes, donde la empresa fue durante décadas un motor industrial y laboral.
El personal fue notificado el martes pasado. Desde 2003 asociada a la multinacional Himoinsa, la firma anunció que dejará de fabricar y que los grupos electrógenos llegarán terminados desde China para su comercialización local. El impacto económico en la comunidad será fuerte, ya que la planta sostenía actividad de talleres, proveedores y comercios regionales.
La crisis venía gestándose: en septiembre del año pasado la empresa ya había despedido a 16 empleados, argumentando una abrupta caída en las ventas y un stock inmovilizado de 120 equipos frente a una demanda mensual de apenas 10 a 12 unidades. La UOM ya advertía entonces que la compañía evaluaba reemplazar la producción local por el ensamblado —o directamente la importación— de componentes extranjeros.
Fundada en 1947 y reconvertida en DBT SA en 1999, Cramaco llegó a exportar a América, Europa y Asia, con una participación del 85% en el mercado argentino. Hoy quedan solo 22 empleados y ninguno pertenece al área productiva, confirmando el cambio de estrategia. El delegado gremial Jorge Herrador, despedido tras 25 años en la empresa, lamentó el giro definitivo: “Esto refleja claramente la intención de abandonar la fabricación”.
Así, una firma emblemática de la región pasa de exportadora a importadora, en línea con un proceso que se repite en numerosas industrias bajo el actual contexto económico.













