El inicio de 2026 no da tregua frente a la inflación, que sigue golpeando los bolsillos de los argentinos. A pesar de la caída en el consumo, los precios de los alimentos y bebidas no han cedido, siendo el principal obstáculo para una desaceleración más significativa del costo de vida. Según un informe de la consultora LCG, en la segunda semana de enero, el rubro Alimentos y Bebidas aumentó un 0,5%, impulsado principalmente por las verduras, que registraron un alza del 2,1%, y los aceites, que subieron un 1,9%.
El comportamiento de los precios de los alimentos sigue condicionando las posibilidades de una reducción más profunda de la pobreza. En este contexto, las expectativas de inflación para enero rondan el 2%, con las verduras y aceites liderando los incrementos, mientras que otros productos como bebidas y lácteos registraron leves descensos. La inflación de 2025, que cerró en un 31,5%, fue la más baja en ocho años, pero la dinámica de los alimentos mantiene el escenario incierto.
Aunque el gobierno ha mostrado optimismo con las metas de control de precios, la realidad parece más compleja de lo anticipado, lo que genera dudas sobre la viabilidad de alcanzar una inflación cercana a cero en el corto plazo.












