Enero cerró con números moderados en Mar del Plata. Si bien la segunda quincena mostró una leve recuperación y algunos fines de semana alcanzaron picos de hasta el 90%, el consumo siguió retraído y la rentabilidad fue el principal desafío para el sector.
La temporada de verano en Mar del Plata dejó un balance dispar para el sector turístico, con niveles de ocupación que promediaron entre el 65% y el 70% y un consumo más cuidado por parte de los visitantes. Según datos de la Asociación Empresaria Hotelera Gastronómica (AEHG), la primera quincena de enero no logró superar el 65% de ocupación, mientras que la segunda mitad del mes trajo algo de alivio, especialmente durante el cuarto fin de semana, cuando se registraron picos de entre el 85% y el 90% según la categoría.
Desde la entidad señalaron que, pese al mayor movimiento, la recaudación no acompañó el aumento de la demanda. “La diferencia entre cantidad de tickets y dinero recaudado, en relación con la inflación, fue negativa. Si se habla de una caída general del consumo del 15%, en gastronomía estamos más cerca de los 10 puntos”, explicaron. En ese contexto, la relación precio-calidad fue determinante: los establecimientos que lograron equilibrar costos y propuesta obtuvieron mejores resultados, incluso resignando rentabilidad. Algunos restaurantes, incluso, ofrecieron menús a precios inferiores a los del verano pasado.
Un empresario del sector indicó que la actividad venía de una fuerte retracción: “En 2024 la caída fue cercana al 30% y en 2025 acumulábamos una baja de entre el 20 y el 23%. En enero esa caída se redujo a menos del 10%. Hubo una recuperación, pero desde un nivel muy bajo”. Así, el balance general fue definido como “menos malo de lo esperado”, aunque lejos de una temporada positiva.
Desde la Unión de Trabajadores del Turismo, Hoteleros y Gastronómicos de la República Argentina (Uthgra) Mar del Plata también trazaron un balance moderado. Su secretario general, Pablo Santín, señaló que enero cerró con un promedio de ocupación de entre el 65% y el 70%, con picos del 85% durante algunos fines de semana. “No es la mejor temporada, pero tampoco la peor”, afirmó.
En el mercado inmobiliario turístico, la vicepresidenta del Colegio de Martilleros y Corredores Públicos, Verónica Berasueta, coincidió en el diagnóstico. Indicó que la primera quincena promedió una ocupación del 60% y la segunda del 70%, con mejores resultados en la zona céntrica y hacia el sur de la ciudad, impulsados principalmente por el segmento joven. “En general es una temporada de 7 puntos, similar o apenas inferior a la del año pasado. Se ve mucha gente en la ciudad y en las playas, pero con un consumo más medido y un clima que no terminó de acompañar”, resumió.
Por su parte, el sector de balnearios mostró un desempeño algo más favorable. Juan Salvi, de la Cámara de Empresarios de Balnearios, señaló que enero cerró con una ocupación promedio del 75%, con picos del 95% durante el cuarto fin de semana. “El balance es positivo, aunque distinto a otros años. Hubo buena afluencia, pero con estadías más cortas y un visitante más cuidadoso en el gasto”, explicó.












