En una contundente intervención en el programa Propuesta Joven de la FM 90.5, José García, Secretario General del Sindicato de Trabajadores Alfajoreros, Reposteros, Pizzeros y Heladeros (STARPYH), seccional Mar del Plata, expresó su rechazo rotundo a la reforma laboral impulsada por el gobierno de Javier Milei, a la que calificó como “una estrategia de guerra contra los trabajadores en desigualdad de condiciones”.
García indicó que la reforma prioriza los acuerdos individuales a nivel de empresa, lo que, según él, afectará gravemente los derechos de los trabajadores. “No se trata de una modernización, sino de una estrategia que empuja a las empresas a reducir salarios y beneficios, al no poder contar con horas extras, los trabajadores deberán trabajar hasta 12 horas por día. Es como si estuvieran esclavizados”, expresó.
El dirigente sindical advirtió que bajo estas nuevas condiciones, los trabajadores se verían vulnerables ante cualquier imprevisto, ya que, en caso de enfermarse, podrían perder hasta el 50% de su salario. “Sería una medida tremenda para los trabajadores, porque los sindicatos no podrán negociar las paritarias. El trabajador tendrá que acordar directamente con el empresario, lo que significaría volver a una situación de esclavitud”, agregó García, dejando en claro su preocupación por los efectos de la reforma en la calidad de vida de los empleados y su poder de negociación.
Para García, esta reforma no sólo debilitaría el poder de los sindicatos, sino que también llevaría a un escenario donde los acuerdos laborales a nivel individual impondrían condiciones desfavorables para los trabajadores, reduciendo sus derechos y beneficios en aras de la competitividad empresarial.
El sindicalista reiteró la importancia de defender los convenios colectivos y las paritarias, que han sido fundamentales para mejorar las condiciones laborales en sectores como el de la pastelería, la pizzería y la heladería, entre otros. “Esto no es una reforma para mejorar las condiciones de los trabajadores, sino para facilitar que las empresas recorten sus costos a costa de los derechos adquiridos”, concluyó García.
El rechazo de García se enmarca dentro de una creciente preocupación entre los sindicatos por el impacto que la reforma laboral podría tener sobre los derechos y la estabilidad laboral de los trabajadores en todo el país.










