La imagen negativa del presidente Javier Milei alcanzó el 59,8% en marzo, según un relevamiento nacional de la consultora TresPuntoZero. El estudio también señala que más de la mitad de los encuestados manifiesta cansancio frente al estilo del mandatario.
De acuerdo al informe, el 57,4% de los consultados considera que la forma de comunicación presidencial “ya le aburre”, mientras que el 68,1% lo percibe como “muy agresivo”. Los datos surgen de un diagnóstico cuantitativo realizado a nivel país durante la segunda quincena del mes.
El sondeo muestra una consolidación de la desaprobación, con casi 6 de cada 10 personas evaluando de forma negativa la gestión nacional.
En detalle, el 49,2% calificó el rumbo del Gobierno como “muy malo”, mientras que la imagen positiva se ubica en 37,2%, concentrada principalmente en el núcleo de apoyo más firme.
El informe plantea que, con el paso de los meses, la evaluación pública se centra cada vez más en los resultados concretos de la gestión.
Otro de los puntos destacados es el cambio en la percepción social sobre el esfuerzo económico.
El 61,2% de los encuestados ya no acuerda con la idea de “hacer un sacrificio ahora para estar mejor después”, lo que refleja una menor tolerancia a medidas de ajuste sin mejoras visibles en el corto plazo.
A su vez, el 59,1% afirmó que “ya no puede esperar más” para ver cambios en su situación económica personal.
La situación económica cotidiana aparece como el eje central del malestar.
Según el relevamiento, el principal problema señalado son los bajos salarios (26,4%), por encima de la inflación. En segundo lugar se ubica la preocupación por la desocupación, con un 18%.
Estos factores explican, en parte, el cambio en el clima de opinión respecto del Gobierno.
El estudio también relevó percepciones sobre el escenario económico y social a futuro.
Entre los encuestados, el 58,1% considera que existe riesgo de un estallido social, mientras que el 55% teme una posible corrida cambiaria y el 52% menciona la posibilidad de un escenario de hiperinflación.
El informe concluye que, en este contexto, crece el peso de las demandas económicas en la evaluación pública, por encima de otros aspectos vinculados al estilo o la comunicación política.












