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"Mar del Plata está ingresando desde hace tiempo, a una situación sin retorno"

Por Asociación Civil

Marplatenses Defensores del Patrimonio Arquitectónico y Urbano

Nuestra ciudad en sus orígenes pensada, como un balneario, con el correr de los años más a partir de la sanción de la Ley de Propiedad Horizontal, a fines de la década del 50, se aceleró la sustitución de casas por edificios, y en estos últimos años, sin ningún tipo de planificación. Distintos barrios de casas bajas se han visto degradados y alterados en su hegemonía por distintas construcciones en altura.

El denominado Plan Estratégico ha quedado como un enunciado, que fue modificado con sucesivas alteraciones, desvirtuando ante los manejos de los gobiernos municipales de turno.

El negocio inmobiliario en sociedad con gobiernos municipales, que convalidan estas iniciativas irresponsables, apoyados en la falsa premisa, de generar trabajo van alterando una ciudad que lentamente se degrada.

Los supuestos equipos técnicos, que han declarado tener, los principales partidos políticos que gobernaron la ciudad en las últimas décadas, son una falacia.

Las restricciones para construir en altura, se mantienen, en sectores de altos recursos, donde las “excepciones” no entran y casualmente es donde habitan los responsables de las situaciones planteadas

Ya observamos la densificación del tránsito vehicular potenciados por edificios sin la cantidad de cocheras necesarias. El creciente parque automotor, hace que se ubiquen en insuficientes cocheras o en forma permanente en la calle, dificultando la limpieza de cordones y aceras.

En el micro y macrocentro, se torna dificultoso encontrar lugares disponibles para estacionar.

Hospitales, escuelas, comisarías, y diversas instituciones no cuentan con estacionamientos propios, como sucede en países donde la planificación es sumamente importante. Debemos sumar a cada situación, los nuevos ocupantes de las calles, como son los anexos de bares, cafeterías, y negocios de comidas rápidas.

La falta de planificación, nos lleva a crear una zona comercial, donde años atrás había un barrio, como es la zona de Güemes, surgida como consecuencia de la degradación del centro comercial original de Mar del Plata.

Los negocios inmobiliarios se posaron en esta zona extendiendo la posibilidad de construir edificios hasta la calle Peña, sumando un problema más a los servicios de agua, gas y cloacas, cuya adecuación a esta nueva demanda, pagamos todos los vecinos de la ciudad, que financiamos con nuestros impuestos estos enormes negocios, que también se están realizando en la zona de calle Alem hasta la costa.

Hoy todos los Marplatenses ya comenzamos a padecer en TODA la ciudad el faltante, durante el curso del año, de agua, gas y problemas con las cloacas.

Mar del Plata no tiene la posibilidad de dotarla de autopistas (que pudieran aliviar el tránsito) como es el caso de la ciudad de Buenos Aires, modelo urbanístico a copiar aparentemente por los gobernantes de nuestra ciudad, destruyendo nuestra historia e identidad Marplatense.

Las llamadas excepciones que podrían estar enmarcadas, cuando las mismas generan un beneficio para toda la comunidad y no para uno o varios beneficiarios en un negocio inmobiliario que también alcanzaría a políticos, donde se pasa de unos pocos pisos para construir a 22 o 30 como en los casos de Chalet Ave María de Mariano Mores, las Torres de Pelli o ahora como se pretende en zonas sensibles como Ex hotel Hurlingham, Villa Titito o Chateau Frontenac.

La problemática también abarca de otra manera a los barrios periféricos, donde la falta de planificación, está creando un Gran Mar del Plata, sin servicios, asfalto, luminarias, arbolado urbano ni espacios verdes, generados como bolsones de pobreza, en una ciudad que más que crecer, se desparrama sin ningún tipo de urbanización coherente, con parches urbanísticos, que los supuestos “equipos técnicos” no visualizan.

Los problemas de contaminación y polución en general (disimulados por nuestra costa marítima y sus vientos), la isla de calor generada por la ciudad o el aumento de la cuña salina en la costa, se van a ir incrementando con el tiempo, como así también la falta de agua, ya que los acuíferos se encuentran cada vez más distantes y las napas bajan cada vez más por el consumo, como así el incremento de desechos cloacales, van a ser un problema a futuro, independientemente de las obras que pagamos con el bolsillo de los contribuyentes.

Nuestra ciudad es una de las más frías en invierno, la falta de sol por la creciente cantidad de edificios y el incremento del viento encasillado por los mismos producen un mayor padecimiento, incrementando la sensación térmica.

El incremento del cemento produce en verano, lo que se denomina Isla de Calor, aumentando en 5 grados centígrados la temperatura en verano, en comparación con la zona rural. Esto sumado a la destrucción del arbolado urbano, que ya no nos provee de los beneficios de la sombra, disminución del polvo en el aire, disminución del ruido y obviamente generación de oxígeno y absorción de dióxido de carbono, en momentos donde el cambio climático, es una realidad.

Los conos de sombras en zonas críticas como el sector costero, que va en detrimento de la industria del turismo o en las complejas lomas de Santa Cecilia o Stella Maris, destruyendo el ejido urbano afectando también el entorno en todos los aspectos que ya hemos detallado y que como un efecto dominó , hace que los vecinos a estas grandes construcciones comiencen a vender sus propiedades, por la pérdida de la calidad de vida que siempre habían tenido, y que serán sustituidas por nuevos edificios.

Si Mar del Plata no tiene una fuerte planificación, que se respete a rajatabla revirtiendo esta tendencia, donde se trata a cada rato de modificar el COT A ESPALDA DE LOS VECINOS Y SE TOMAN OTRAS TANTAS MEDIDAS, LA CIUDAD SERÁ CADA VEZ MENOS HABITABLE o por lo menos no lo será como queremos la mayoría de los Marplatenses.

Aclaración: La opinión vertida en este espacio no siempre coincide con el pensamiento de la Dirección General