Así lo señaló Mario Castro, el padre del chico asesinado el sábado por la noche en el Barrio San Carlos. Y ratificó: “este suceso nos ha destruido a todos”.
En declaraciones radiales e inmerso en un tremendo dolor, el papá de Franco contó: “mi mujer no para de llorar cada vez que recibe el llamado de algún ser querido. Esto sucede segundo a segundo, mientras nuestros amigos y allegados están en casa apoyándonos en este terrible momento”.
“Queremos agradecer al intendente Gustavo Pulti, las autoridades policiales, fiscales y jueces porque sabemos que todos están bajo la pista de este psicópata”, añadió. Y a colación dijo: “le pido a este enfermo que se entregue, porque tarde o temprano los van a atrapar tanto a él como al que manejaba el coche”.
“Le ruego a este tipo – insistió Mario - que tenga una hombría de bien y que si es padre de familia tenga el coraje de mirar a su hija a la cara después de lo que hizo”.
Más adelante, el hombre explicó: “mi hijo no tenía nada que ver con la situación por la que supuestamente él salió a hacer justicia por mano propia. Franco estaba en casa con cinco compañeros de la infancia comiendo unas pizzas y tomando gaseosa; después salieron caminando hasta la Plaza del Agua, que está a 10 cuadras de acá, y en ese tramo este psicópata, en un segundo e injustamente, le quitó la vida”.
A continuación, Castro subrayó: “a partir de ahora, cada día un poco más, nos seguirá sorprendiendo la grandeza que tenía este ser especial que era mi hijo. Hay chicos de infinidad de colegios, que yo jamás imaginé que lo conocían, que se han hecho solidarios con este dolor”.
“Sabemos que toda la ciudad está movilizada y le damos un abrazo fraterno a todos”, dijo después, emocionado.
En otro orden, confesó: “el sábado por la tarde fuimos a una misa en la parroquia Nuestra Señora del Camino y en familia llevamos la ofrenda”. “En ese momento – continuó Mario – toqué las manos y el rostro de la Virgen de Fátima, a quien nos habíamos encomendado con mi esposa para poder tener un hijo, antes del nacimiento de Franco”.
“Luego, no pude contener las lágrimas, entonces mi mujer me preguntó por qué lloraba; le respondí que era porque la Virgen de Fátima me podía, a lo cual ella acotó que cómo no iba a ser así con la belleza que nos había mandado”, relató.
Y completó: “a las pocas horas Ella me lo llevó. Por eso digo que es un ser distinto, que debía cumplir alguna misión”.
“Hoy nos reconforta saber que él ha iniciado su camino junto al Señor y que desde allí nos protege y nos cuida a todos de la locura de esta sociedad en donde rige la ley de la selva”, subrayó.
Por último, el papá de Franco reflexionó: “uno nunca está exento de que le sucedan estas cosas. Nosotros somos farmacéuticos hace 25 años y hemos sufrido más de quince asaltos violentos en el último tiempo, en algunos de los cuales peligró mi vida”.
“Por lo tanto – afirmó – soy consciente de que esto le puede tocar a cualquiera y sé que la fuerza de Dios es la única que nos puede ayudar a seguir adelante”.
Fuente: LU9 y LU6












