Por Cristian Henkel, presidente de la FUBA (Federación Universitaria de Buenos Aires) y consejero de la carrera de Ciencias de la Comunicación de la UBA.
“El viernes 4 de abril, la facultad de Ciencias Sociales rompió el silencio. Durante años, las autoridades de nuestra casa de estudios permanecieron al margen de los grandes debates nacionales. El mutismo no respondía a la falta de un alineamiento político concreto con la política del matrimonio presidencial, sino principalmente a que esta adhesión es minoritaria en nuestra universidad.
Federico Schuster le presentó a la Presidenta un documento que no fue concensuado por nadie. Lo hizo a título personal. Schuster ha puesto al conjunto de nuestra Facultad al servicio de la política oficial, poniéndose a disposición de Cristina Fernández para emprender una ofensiva de regimentación mediática, en nombre de la Universidad.
El planteo de Schuster es un claro ataque contra la libertad de expresión. El estado de derecho y el régimen democrático que la declaración llama a defender pone en manos privadas el usufructo de los medios de comunicación. Este gobierno es el responsable además de la extensión del conjunto de las licencias a los mismos, por un plazo de 10 años (decreto 527/2005).
¿Qué pretende Schuster? ¿Qué al igual que ocurre en Santa Cruz los medios estén bajo el control directo del poder presidencial? Si está tan preocupado por la intervención de los medios en los conflictos sociales, ¿por qué no ha denunciado públicamente lo que sucede en Río Gallegos, donde el ex chofer de la familia presidencial, Ruddy Ulloa, es propietario de la FM del Carmen, el Periódico Austral y Canal 2, manipulando hasta lo absurdo la realidad nacional y persiguiendo mafiosamente a los críticos del matrimonio presidencial?
El Decano de la Facultad donde se enseñan Ciencias Sociales denuncia que las declaraciones y opiniones de algunos periodistas ”llenan de verguenza e indignación por sus contenidos clasistas“, algo que caracterizan como profundamente ”regresivo“. Un retroceso ideológico semejante sólo puede ser obra de mercenarios políticos y no de científicos sociales.
Lo que Schuster no dice, ni le interesa, es quién controlará al Gobierno, que miente de una manera sistemática. Por ejemplo, ¿Schuster denunciará el índice trucho del INDEC, que sirve para que las paritarias fijen aumentos salariales por debajo de la inflación, o denunciará a los que critican el índice trucho del INDEC?
Schuster y su ”observatorio“ pretende ponerle un bozal a cualquier expresión de oposición al Gobierno ”nacional y popular“. Claro que como la gran burguesía monopoliza los medios de prensa, en definitiva lo que quedará en pie es la censura de las manifestaciones obreras y socialistas de oposición al Gobierno.
Schuster pretende que la prensa sólo publique verdades impolutas y comprobadas. De ser así, todos los diarios vendrían en blanco. Esto porque la política es la expresión de una lucha de intereses sociales contradictorios... algo que el decano de Sociales debería saber. Cada una de las clases y partidos miente, y está obligado a hacerlo, en defensa de los intereses que representa. ¿Alguien supone que Techint va a decir que defienden el dólar alto porque le deja enormes beneficios?
La población - y las distintas clases que la integran - no puede llegar a una conclusión acerca de qué políticas y de qué partidos defienden más efectivamente sus intereses si no es por el debate libre de las posiciones de los partidos. Para ello es necesario el libre acceso de todos los partidos a los medios de prensa y el libre debate de las ideas y posiciones de cada uno. Es a partir de esta confrontación - no de la regimentación establecida desde el Estado - que el pueblo podrá llegar a sus conclusiones.
El planteo de Schuster al contrario, pretende cercenar la libre publicar de ideas y, por lo tanto, el debate político de la población. Es un planteo totalitario, que debe ser frontalmente combatido.
Las contradicciones sociales no podrán ser acalladas a través de la censura de prensa o de la manipulación mediática.
La descomposición del nacionalismo burgués y sus teóricos pone una vez más de manifiesto el lugar histórico irremplazable que tiene la construcción de una alternativa obrera y socialista”.
ACLARACION: La opinión vertida en este espacio no siempre coincide con el pensamiento de la Dirección General.












