En declaraciones a Punto de Partida, el martillero público Alejandro Acampora explicó: “en Mar del Plata no estamos ajenos a la realidad que está viviendo el país. Hubo una desaceleración importante en cuanto a operaciones inmobiliarias de compra - venta, que no habíamos sentido hasta ahora porque los principales centros de operaciones relacionados con la gente de campo están en la zona de Santa Fe, Córdoba capital y Puerto madero”.
“Incluso, en el centro de la Ciudad de Buenos Aires - continuó - hay edificios que se construyeron exclusivamente para los ruralistas que van asiduamente”. “Son departamentos privados que tienen dueños con escrituras de forma permanente, pero que funcionan tipo apart y que, desde fines de marzo, comenzaron a sentir una merma de demanda” completó Acámpora.
Más adelante, el martillero señaló: “en nuestra ciudad prácticamente no lo habíamos percibido. Sin embargo, en lo que va de junio, podemos decir que la caída en la actividad es importante y general, pues se da en todo tipo de propiedades. Sucede que la gente está en un estado de cautela, esperando a ver qué es lo que pasa”.
Con respecto a los alquileres, dijo: “estamos encontrando que la demanda sigue siendo muy importante, quizás superior a la buena oferta que tenemos en este momento. Pero recordemos que hay un déficit habitacional en nuestro país que ronda las 3 millones de viviendas”.
“Lo que sucede - explicó Acampora - es que faltan las garantías”. “Desde fines de 2001, cuando empezaron los graves problemas económicos, muchos tuvieron inconvenientes: perdieron propiedades y alquilaron con embargos, por lo cual hoy cuesta conseguir un título de propiedad limpio” especificó.
Y puntualizó luego: “además, está costando conseguir una justificación de ingresos seguros, tratándose de una plaza donde los sueldos son bajos y donde evidentemente todavía hay mucho trabajo en negro”.
“Esto está haciendo que la gente que viene de afuera y que no conoce tenga que recurrir a las famosas garantías compradas que, por lo general, son conocidas en las inmobiliarias y, por supuesto, desechadas” concluyó.











