En un comienzo la medida fue adoptada por los estacioneros más chicos y luego se extendió a los más grandes.
Las petroleras están dejando de aceptar las tarjetas de crédito en sus estaciones de servicio. El rechazo al pago con plástico que había empezado en los surtidores más chicos se extiende ahora a las bocas más importantes, propiedad de YPF o Petrobras.
El 60 por ciento de las 1.600 estaciones de servicio de YPF, la petrolera que domina la mitad de la venta de combustibles del país, reconoce que ya no acepta el pago con tarjetas de crédito .
“Pero además ahora empezó a rechazarlas la red propia de YPF, Oppesa”, señalan en el sector. Pero en YPF se defienden: “aunque suceda, no es una orden directa nuestra”.
Petrobras es segundo en ventas de combustibles y está pensando una medida similar a partir de septiembre. “No aceptaremos tarjetas de crédito en las estaciones de servicio propiedad de Petrobrás”, señalan en la compañía. Y agregan: “avanzaremos más allá de que las bocas que están concesionadas las acepten o no”.
Por otro lado, en Shell señalaron que no dejarán de vender con tarjeta. Sin embargo, aclaran: “analizaremos cómo evoluciona el tema”.
En Esso fueron directos: “nosotros seguiremos vendiendo con tarjetas”.
Estos son los casos de las bocas de las propias petroleras, porque en las otras decide cada propietario y es justamente ahí donde el tema está candente.
La decisión de no aceptar el pago con tarjetas se debe, según los empresarios, a la paulatina pérdida de rentabilidad del negocio de los combustibles . Según aducen, las comisiones que les cobran las emisoras de los plásticos por cada venta achican más los márgenes de ganancia.
Sin embargo, la semana pasada YPF aumentó un 6 por ciento en promedio el precio de los combustibles. Y esa medida implicó que las otras petroleras reacomodaran sus precios para evitar quedar por debajo: nadie quiere aumentar su porción de mercado en un negocio en el que, aseguran, pierden con cada litro de nafta o gasoil despachados.
Además estas medidas se dan en medio de una negociación con el Gobierno que busca que las petroleras bajen los valores en los surtidores, algo que no fue aceptado por las compañías.
Otras medidas restrictivas de las petroleras son: el cupo a las ventas, el cierre de las estaciones de servicio por la noche o la menor cantidad de empleados en los surtidores, lo que genera colas y demoras a los clientes.











