El alza regiría desde este mes. Las familias de menor consumo, hasta la clase media, quedarían exceptuadas. El ajuste sería progresivo, arrancando en 10 y llegando al 30 por ciento para quienes usan más de 2.000 metros cúbicos al año. Negocian una rebaja en el precio de las garrafas.
Tras la decisión de utilizar las reservas disponibles del Banco Central para cancelar la deuda con el Club de París, el Gobierno se encaminaría ahora a completar la tanda de los ajustes tarifarios que quedaron pendientes en los servicios públicos. Apunta a un nuevo gesto, demostrar que está dispuesto a reducir los subsidios para cuidar las cuentas fiscales.
Sin embargo, el Gobierno insiste con una decisión política: el aumento dejaría afuera a los hogares de menores consumos. Y, además, se avanza en un proyecto para abaratar las garrafas, que son las que consumen las familias más pobres.
Al igual que en el ajuste anunciado en julio para el servicio eléctrico, las subas para el sector gasífero alcanzarán a todos los usuarios. Pero en el caso de los clientes residenciales los aumentos se aplicarán a partir de un “nivel piso de demanda” que dejará al margen a los hogares de menor consumo.
El incremento para los usuarios residenciales oscilaría entre el 10% y 30%, mientras que para los clientes comerciales e industriales el ajuste llegará al 10% promedio.
La confirmación oficial de los aumentos se conocería en dos semanas, una vez que los funcionarios de Planificación y del ENARGAS terminen de definir los porcentajes y los detalles técnicos de los nuevos cuadros tarifarios.
Fuente:Clarín
De nuestra redacción: recordamos que la “garrafa social” en Mar del Plata es cara y no se consigue.











