Cazador de
Noticias
Domingo - 11 de Octubre de 2009 15:49EN EL HOTEL INTERSUR 13 DE JULIO
El obispo de Gualeguaychú advirtió sobre la falta de oportunidades y condenó el “clientelismo político”

Monseñor Jorge Lozano, advirtió que en la Argentina “no hay igualdad de oportunidades” y lanzó una dura condena al “clientelismo político”.

“En la Argentina no se puede hablar de pobreza sin hablar  también de riqueza. Nuestro país ha tenido un ritmo importante de  crecimiento económico en los últimos años con la lógica irracional de  la acumulación que no supera la desigualdad”, subrayó el  representante argentino ante el Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM)  al hablar en la Semana Social que realiza la Iglesia en Mar del  Plata.

En ese contexto, Lozano presentó el último documento del  Episcopado argentino, que reclama que erradicar la pobreza y promover  el desarrollo integral sean “prioridad nacional” en camino al  bicentenario patrio 2010-2016.

Ante 650 dirigentes políticos y sociales reunidos por la  Comisión Episcopal de Pastoral Social, el obispo insistió en afirmar  que “en nuestro país no hay igualdad de oportunidades”, porque,  aseveró, “no es lo mismo nacer en una provincia que en otra, en una  cuna que en otra. Muchas veces en el embarazo comienza una historia  de desigualdad que no será revertida nunca”.

Lozano reiteró que “la inclusión (social) es un derecho”, y  estimó que ese debe ser “el objetivo, el horizonte, para que el  bicentenario sea una fiesta para todos”.

En tanto, el obispo Oscar Sarlinga, de Zárate-Campana,  coordinó un panel en el que los diputados nacionales Graciela Camaño  (FPV), Oscar Aguad (UCR) y Francisco De Narváez (Unión Pro)  presentaron propuestas para contribuir a erradicar la pobreza y promover el  desarrollo integral. 

 De Narváez denunció que “el kirchnerismo ama a los pobres y  utiliza a quienes más ayuda necesitan, para mantener un Estado  clientelar”.

El empresario exigió “desterrar el clientelismo político”, al  considerar “el crimen más indigno” que la distribución de los  planes sociales sea objeto de hechos de corrupción.

De Narváez reclamó “orientar prioritariamente todos los  esfuerzos a políticas eficaces contra el hambre y la pobreza” a las que  definió como “un ataque a la dignidad humana y a la vida”.

A su turno, la diputada Camaño habló de la necesidad de crear  un programa de fortalecimiento familiar integrador, que tenga como  eje fundamental la prevención y la asistencia. “Es necesario que  el Estado reasuma el rol que nunca debió dejar. Es bárbaro que las  organizaciones sociales y barriales acompañen y se comprometan,  pero es el Estado el que debe asumir el rol”, dijo.

Por su parte, el diputado Aguad afirmó que “la pobreza es un  escándalo en un país como la Argentina no solamente porque afecta  la dignidad del ser humano sino porque tiene los recursos naturales  y humanos necesarios para que en este país no existan pobres.  Esto es un verdadero fracaso de la sociedad en su conjunto y de la  política en particular”.

“No se puede gobernar sin el valor de la solidaridad que tiene  que estar destinadaal conjunto. Si no somos capaces de generar  un proyecto de Nación, un programa de gobierno que incluya a todos  para que el país genere riquezas, estaremos condenados de por vida  a la pobreza”, alertó.

Por la tarde, el heterogéneo grupo de participantes se  distribuyó en grupos  sobre propuestas y experiencias para contribuir a  erradicar la pobreza y promover el desarrollo integral desde la  mirada sindical, social, política y económica.

La Semana Social cerrará mañana con la lectura de las  conclusiones, una exposición del embajador Juan Pablo Cafiero y una  reflexión final del presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral  Social, monseñor Jorge Casaretto.