Por Soledad Carla Urrutia, lectora de Cazador de Noticias.
“Estaba en medio de una reunión informal entre amigas y de repente salió como tema de conversación la famosa “ley de matrimonio gay”, a la cual me voy a referir en total coincidencia con todas las mujeres que participamos del debate.
Como primera medida, e insisto, por unanimidad, concluimos en que nos da exactamente igual el tema de la unión civil, casamiento (incluido vestido de novia), luna de miel, divorcio, sucesión y cualquier otro tipo de historia que se les ocurra sobre esta cuestión, dado que nos parece que cada uno tiene derecho a elegir la sexualidad que se le ocurra sin que nadie opine.
Sin embargo, como contra y problema grave, planteamos el tema de la adopción de menores y descubrimos que todas nos oponemos, pues consideramos que eso ya no pertenece al ámbito privado del que tienen pseudo-derecho los gays.
La niñez no es un tema menor y mucho menos aún que nos quieran hacer creer que la conformación de la familia ha variado a conveniencia y antojo de personas que se creen iguales a los demás y realmente no lo son.
No digo que sean enfermos, pero sí que es enfermizo el hecho que nos vendan que la familia actual se conforma con “papá, papá, nene y nena” o “mamá, mamá, nene y nena”.
Todos sabemos que los chicos en su primera etapa escolar tienen una crueldad terrible cuando se refieren a otro chico, y no queremos ni pensar que le va a pasar a alguno de estos niños cuando sea vapuleado en el colegio o en cualquier otro lado.
Sabemos que las mayores presiones las están ejerciendo los homosexuales de apellidos conocidos y billetera abultada, lo que lleva a pensar que se les permitirá adoptar con rapidez.
Mientras tanto, una pareja normal, es decir heterosexual, tiene miles de trabas y conflictos para poder llegar a la adopción, pues se les exigen cosas que muchas veces son imposibles de cumplir. Así, esta pareja, que sí esta en condiciones de formar una familia, se desilusiona y deja sus sueños archivados en el placard.
No creo que seamos sólo diez las personas que pensamos de esta manera, y nos gustaría saber cómo se van a manejar los juzgados con respecto a las listas de parejas que esperan un niño. ¿Darán prioridad a los que están esperando desde hace muchísimo tiempo o sucumbirán al dinero del poder gay?”
ACLARACIÓN: La opinión vertida en esta columna no siempre coincide con el pensamiento de la Dirección General.











