Cazador de
Noticias
Jueves - 28 de Julio de 2011 10:08
Argentino espera el OK a un proyecto de Barack Obama para no ser deportado

Miyen Spinelli, de 23 años, es perseguido por Inmigración por no poseer los documentos correspondientes. Por ese motivo, iba a ser expulsado en 20 días, pero el consulado argentino logró estirar su residencia hasta el 15 de agosto de 2012. Ahora aguarda que el Congreso apruebe el Dream Act, una iniciativa impulsada por el primer mandatario norteamericano que otorga un marco legal a 800 mil estudiantes extranjeros que se formaron en su sistema educativo.

El joven nació en Mar del Plata, luego vivió en Miramar y en 2001, cuando tenía 13 años, se mudó con su familia a Miami Beach. Allí concluyó sus estudios de nivel medio y posteriormente se graduó en Administración Deportiva en la Universidad de Saint Thomas, Florida.

La peor parte de su pesadilla en tierras norteamericanas se inició en noviembre de 2010, cuando fue detenido en el estado de Maine, cerca de Canadá. Él estaba viajando para jugar un torneo nacional de fútbol con el equipo de su universidad, ya que por su condición de ilegal no era conveniente que se subiera a un avión.

Mientras se desplazaba a bordo del auto de un amigo suyo, los pararon y les solicitaron la documentación, pero cómo sólo poseía el pasaporte y el carnet universitario convocaron a los oficiales de inmigración.

Desde entonces, tras esperar media hora, el joven fue trasladado a dos cárceles y lo procesaron. Así fue como permaneció siete días preso, bajo la amenaza de que estaría detenido indefinidamente hasta ser deportado.

En el transcurso, la casa de altos estudios a la que concurría envió una abogada que trabajó duro para demorar los trámites de expulsión y ayudar al argentino a concluir con su carrera.
En mayo el chico finalmente se recibió, pero en junio lo llamaron las autoridades para manifestarle que tenía tiempo hasta el 15 de agosto para dejar el país.

Mientras tanto, se aparecían por su casa una vez cada quince días para constatar todo y lo obligaron a colocarse un localizador electrónico en el tobillo, que recién le retiraron hace unas horas luego de tres semanas de uso.

Apurado por las circunstancias, el joven acudió al Consulado, donde los funcionarios se involucraron de lleno en el caso y lograron que la Policía de Inmigración y Aduanas (ICE) le otorgara un año de extensión.

Previamente, la universidad había emitido comunicados y hasta el arzobispo de Miami, Thomas Wenski, brindó una charla pública sobre el tema.

Ahora, Spinelli entró en la cuenta regresiva, tiempo que los funcionarios de Estados Unidos utilizarán para revisar su caso y determinar si se le puede otorgar una nueva prórroga.

Sin embargo, en ese mismo lapso, el Poder Legislativo podría dar el visto bueno a un proyecto de Barack Obama que servirá de apoyo a los estudiantes extranjeros que se forman en ese país.

SU SITUACIÓN

Miyen Spinelli se mudó a Estados Unidos en 2001, año de plena crisis en Argentina. Pero lejos de lo que podía creerse, las circunstancias económicas no resultaron el factor determinante para que sus padres tomaran la decisión: fue la violación y asesinato de Natalia Melmann, joven que en esa época tenía la misma edad que su hermano.

En estos 10 años nunca regresó al país y, aunque reconoce que extraña a sus seres queridos, dice que tiene un aprecio especial por su lugar de residencia y que quiere permanecer allí.

Incluso, ya tiene una oferta laboral (como asistente del director técnico de un equipo de fútbol de la secundaria) que lo motiva. Vale destacar que, tras la deportación, le dieron un permiso de trabajo legal con fecha de vencimiento para que tuviera algo de dinero como para irse.

Su caso es especialmente particular porque ingresó con la visa weiver, que le permite permanecer con el pasaporte, sin visa, pero que, por caso, no le da derecho a ver un juez.

Sus hermanos, en cambio, tienen otra realidad: el mayor es residente y la menor, de sólo 8 años, es ciudadana estadounidense.