Cazador de
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Lunes - 14 de Noviembre de 2011 10:08
JUSTOS Y PECADORES

Por Guillermo César Amor

Conocemos a Piero Asaro desde aquellos lejanos setentas, donde lo que todavía hoy pensamos tenía aristas mucho más absolutas.

“Facho” él, “zurdo” yo; así nos titulábamos mutuamente y, sin embargo, nos dábamos alguna posibilidad de discusión — diálogo al fin.

Él era un convencido de lo que pensaba, ni más ni menos. Después pasó lo que pasó y tuvimos poco contacto un buen tiempo. Pero al retomarlo, ya no fue la política la que nos juntaba sino los libros y otros ejercicios del espíritu.

Desde entonces, el contacto fue más rico y profundo y llegué a conocer a un muy buen tipo, con una buena familia, buenas ideas y gran ejercicio de la amistad.

Todo eso hasta hace muy poco, cuando mis “compañeros” de ahora, los que se calcula que defienden mis ideales, lo condenaron y condenaron a su familia y a su negocio y contribuyeron a destruir su vida, sin esperar un pronunciamiento judicial,

Conociéndolo sé que nunca delinquió, que su pecado fue ser joven y tener las ideas que no correspondían (según nosotros).

Gracias a su caso me evité la pequeñez de ponerme absolutamente contento por la persecución judicial de la CNU; debían pagar sí, pero los delincuentes, los asesinos, no quienes sólo hubieran tenido ideas distintas.

Lo contrario sería que no somos mejores que ellos los de entonces elevando las ideas relativas a absolutas solo porque ellos las pensaban y, fundamentalmente, justificando cualquier medio por los fines, devenidos sacrosantos por ese extremismo.

Todas las desgracias le han acaecido al amigo Piero y estoy seguro que las acepta con mayor entereza que nosotros, sus amigos.

A mis compañeros les recuerdo el gran momento que estamos viviendo y los convido a atender las recomendaciones de nuestra Presidenta: sepamos ser grandes en la victoria. Sepamos ser grandes.
ACLARACIÓN: La opinión vertida en este espacio no siempre coincide con el pensamiento de la Dirección General.