La ceremonia, que se realizó a mediados de mes, estuvo a cargo del jefe de la unidad, Comodoro Arnaldo H. Favre (VGM), quien entregó los sables belgranianos a los siete flamantes suboficiales mayores. Una sala colmada fue testigo de la formación y participó activamente del emotivo reconocimiento.
El ascenso tuvo lugar en el marco de una convicción sostenida desde hace tiempo en la Fuerza Aérea: la necesidad de estimular las cualidades profesionales y morales de su personal con un lugar más alto en la escala.
Los protagonistas del evento fueron: Jorge González, Griselda Juncos, Alberto Molas, Manuel González, Roberto Mieres, Luis Silva y Ricardo Bardelli.
Durante el acto, el titular de la Base Aérea Mar del Plata recalcó: “este logro es la coronación del esfuerzo, el sacrificio, la voluntad y la entrega a la institución durante el transcurso de toda una carrera, es decir, un premio a los 30 años de su vida que le dedicaron a la fuerza”.
A colación, en tanto, hizo hincapié en la importancia del entorno familiar, que acompaña incondicionalmente, e instó a los ascendidos a continuar en la senda del trabajo diario, donde podrán aportar su conocimiento y empeño.
Por su parte, el capellán de la unidad, presbítero Luis Espósito, señaló: “en ocasiones como ésta debemos dar gracias a Dios, pues cada vocación es un llamado del Creador para que, a través del servicio, se afirme nuestro ser en bien de todos”.
Una vez finalizada la ceremonia, se ofreció un ágape para el personal militar, familiares e invitados especiales, quienes brindaron por un año mejor en vísperas de las fiestas.












