En el Zoológico y Parque Botánico, de Sierra de los Padres, se realizó una intervención quirúrgica bucal a un animal salvaje, que no tiene muchos antecedentes en el mundo. Al tigre, recogido en la ciudad de Alta Gracia en Córdoba, donde fuera abandonado por un circo, se le extrajo inmenso colmillo, fracturado, con una peligrosa infección que amenazaba su vida.
Odontólogos y veterinarios estudian reponer la pieza dentaria inutilizada y aplicarle un implante de titanio (material tan duro como el acero) similar al utilizado en los dientes para seres humanos.
La operación, un trabajo interdisciplinario realizado por dos dentistas, veterinario, biólogo, y supervisado por profesionales de Fauna de la provincia de Buenos Aires, que dirige la licenciada Mónica Casciaro, sirve para confirmar los cambios producidos en el funcionamiento y filosofía de los zoológicos de La Argentina.
La operación se prolongó durante más de hora y media y se inició con una riesgosa tarea: dormir a la fiera con un dardo anestésico disparado con una escopeta especial; esperar que hiciera efecto y que asegurara el tiempo necesario para trabajar sin sobresaltos; esa tarea demandó 30 minutos de observación.
La intervención fue realizada por dos prestigiosos odontólogos de Mar del Plata, doctores Alejo Rodríguez y Miguel Vuotto, junto con el veterinario del ZOO, doctor Juan Carlos Marinelli, de extensa experiencia; colaboró con ellos el encargado del establecimiento, Juan Grassi, quien durmió al Tigre, y supervisó su trasladado desde el hábitat al quirófano. El tigre, pese a ser dormido, fue amarrado con una red, asegurada a la camilla con tensores.
Terminada la exitosa tarea, el doctor Miguel Vuotto, explicó que el animal tenía una fístula importante, debajo del ojo y cerca del lagrimal, coincidente con algunas piezas dentarias del maxilar superior.
También dijo que “como es difícil hacer un diagnóstico a estos animales, hubo que dormirlo totalmente y cuando pudimos ver la causa, comprobamos que el colmillo del lado izquierdo superior estaba con una fractura en 2 ó 3 partes, por lo cual decidimos extraerlo; primero limpiamos bien a fondo las herida, hicimos el lavaje correspondiente, con el lógico temor que el tigre cerrara su poderosa boca sobre nuestras manos”.
“Por suerte todo se desarrolló de acuerdo con lo previsto y pudimos limpiar esas zona a fondo y después labramos el mismo trayecto de la fístula higienizándola con la medicación que utilizamos en nuestros consultorios; terminado ese trabajo hicimos un cierre de las heridas con sutura de nylon”, culminó.











