El futuro del Parador Ariston volvió a quedar en el centro del debate en Mar del Plata. En diálogo con el programa Sueños y Sonidos, por Radio 10 Mar del Plata FM 105.5, Magalí Marazzo, referente e investigadora vinculada a la gestión cultural y al patrimonio, expresó su preocupación por la situación del histórico inmueble y reclamó que cualquier intervención respete su valor arquitectónico, histórico y social.
Marazzo señaló que trabaja desde hace años en la recuperación del edificio y destacó la relevancia que tiene el Ariston dentro del patrimonio arquitectónico de la ciudad. Se trata de una obra asociada a los arquitectos Marcel Breuer, Eduardo Catalano y Coire, considerada una pieza singular de la arquitectura moderna.
Para la investigadora, el valor del inmueble excede ampliamente sus características edilicias. Su importancia, sostuvo, también está vinculada con la historia y la identidad de Mar del Plata, por lo que cualquier proyecto sobre el lugar debe contemplar su dimensión patrimonial.
En ese marco, cuestionó que el proyecto de restauración haya quedado paralizado y manifestó su preocupación ante iniciativas que, según planteó, podrían modificar las características originales del edificio.
“No podemos construir en un monumento histórico nacional un edificio. No podemos banalizar el patrimonio”, afirmó Marazzo, al advertir sobre la necesidad de preservar la esencia del inmueble y evitar que una intervención termine desvirtuando aquello que le otorga su valor histórico y arquitectónico.
“El patrimonio es algo vivo”
Marazzo también buscó dejar en claro que defender la preservación del Ariston no significa rechazar la participación privada ni impedir que el edificio tenga nuevos usos.
“Me parece perfecto que se restaure, me parece perfecto que utilicen su valor inmaterial una empresa o quien sea. Creo que el patrimonio es algo vivo”, sostuvo.
En ese sentido, consideró que la recuperación del inmueble puede contemplar nuevas funciones y la participación de empresas, siempre que esas iniciativas sean compatibles con la preservación de sus valores esenciales.
La discusión, entonces, no pasa por mantener al Parador Ariston aislado de la dinámica de la ciudad, sino por encontrar un equilibrio entre su recuperación, su uso futuro y la conservación de sus características fundamentales.
Para Marazzo, el desafío consiste precisamente en evitar que las intervenciones sobre el edificio o su entorno terminen afectando el patrimonio que se pretende recuperar. El futuro del Ariston, de esta manera, vuelve a abrir un debate sobre cómo intervenir sobre una pieza emblemática de la arquitectura moderna sin perder su identidad en el proceso.











