Luciano Ariel Vargas, de 18 años, se escapó del Instituto Lugones, de Azul - adonde había sido relocalizado - luego de protagonizar un motín con otros dos jóvenes, intimidar con una “faca” a un guardia y saltar un paredón del edificio. Llegó a la ciudad serrana tras hacer dedo en la ruta 226 y ser trasladado por una mujer que lo desconocía.
De acuerdo a los testimonios oficiales, el individuo había sido visto en un lugar extraño para esperar un “aventón”.
Ante tales circunstancias, de inmediato, se montó un operativo con el apoyo de la DDI local y del Destacamento de Gardey. Así, pudo corroborarse que viajaba en un Ford Taunus color celeste, conducido por una señora, quien era acompañada por un hijo menor de edad que debía someterse a un tratamiento médico.
El chico, acusado por un crimen en ocasión de robo, fue detenido este martes al mediodía en el kilómetro 161, a la altura del arroyo Los Huesos, por Personal de Seguridad Vial que ya estaba al tanto de la fuga.
A posteriori, Vargas fue devuelto a Azul, adonde permanecerá alojado en la seccional primera mientras aguarda su nuevo destino: esta vez, una de las unidades penitenciarias de la región. Sus cómplices, oriundos del Gran Buenos Aires, también fueron recapturados.
Cabe recordar que el sujeto en cuestión fue privado de la libertad por el homicidio de Matías Olivera, de 20 años. El ataque se produjo el 4 de agosto de 2011, cuando la víctima fue abordada en su domicilio del Barrio Florencio Sánchez. Allí, los asaltantes le robaron sus pertenencias y lo balearon, circunstancia por la cual murió 60 días después.











