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Jueves - 12 de Diciembre de 2013 11:40
El diputado Pablo Farías repudia los dichos del ministro Granados

En el día de ayer el ministro de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires, Alejandro Granados, empleó la expresión “pedazo de mogólico” para insultar a una persona presente en el acto de asunción de concejales del Distrito de Ezeiza que desde la tribuna gritó “devuelvan la que se robaron”.

El diputado provincial del GEN-FAP, Pablo Farías, expresó su repudio a los dichos del Ministro de Seguridad bonaerense Alejandro Granados al afirmar “es alarmante que se insulte empleando la palabra “mogólico” como forma de desacreditar a una persona. En estos momentos que estamos intentando llevar tranquilidad a la población, luego de los hechos sucedidos en la provincia de Buenos Aires y en otras provincias de nuestros país, relacionado con los acuartelamientos policiales, es fundamental para no generar más caos que el gobierno provincial reflexione y tome conciencia de la gravedad de los dichos del Ministro, generando él mismo el caos”.

El legislador marplatense continuó su expresión manifestando su repudio y pidiendo “a los partidos políticos y al resto de los legisladores que se pronuncien en contra de este tipo de discriminación, ya que no pronunciarse es mostrar estar de acuerdo con el Ministro Granados. Los invito a trabajar en profundizar con toda urgencia políticas inclusivas e integradoras, porque todas las personas somos tales en igualdad y derechos y porque no alcanza con la inclusión, sino que además hay que compartir la toma de decisión, trabajar seriamente para el empoderamiento de todos aquellos sectores y personas que se encuentran en desventaja y que por lo tanto no consiguen gravitar para conquistar el espacio que les pertenece como ciudadanas y ciudadanos”.

Para culminar Farías dijo que “Hace solo pocos días celebrábamos el Día Internacional de las Personas con Discapacidad y para quienes integramos el Partido GEN, la discapacidad ocupa un lugar central en nuestra agenda de trabajo porque sabemos que no habrá una sociedad justa ni democrática, mientras muchas y muchos habitantes de nuestra nación permanezcan materialmente como ciudadanos de segunda al encontrarse vulnerados sus más elementales derechos por los prejuicios y las barreras informativas, educativas, sociales, económicas, laborales, culturales y conceptuales”.