Especial para Cazador de noticias.
Por: José Luis Ponsico (*)
Mariano Echeverría firmó para Boca, séptimo refuerzo de Carlos Bianchi. Iniciado en Independiente local, fama en el fútbol “grande” a partir de Chacarita Júniors cuando logró el ascenso.
Boca obtuvo al “jugador libre” llevado por el representante Daniel Comba, amigo del “Virrey”. Echeverría jugó en Mendoza, tuvo un paso por Honduras y con 26 años tuvo apogeo en el “funebrero” hace cinco años.
Luego Tigre, tiempos de Diego Cagna y Arsenal de Sarandí cuando había llegado Martín Palermo. En Boca jugó Luis Cardoso, notable defensor central 1956/59.
El “2” del seleccionado, en el Torneo Sudamericano campeón en Buenos Aires´59. Zurdo jugando a la derecha. En algunos partidos reemplazado por un juvenil Jorge Bernardo Griffa.
Cardoso, 81 años, radicado en esta ciudad a su regreso de México, jugó también en Atlanta. Iniciado en Independiente de la ciudad -igual a Echeverría- en 1950 lo adquirió el club de Avellaneda
En los´90, Alejandro Giuntini, que se formó en Kímberley de esta ciudad, llegó a Boca y era titular con el técnico uruguayo Oscar Tabárez, en la vuelta olímpica del Apertura´92.
Echeverría, 1.92 estatura, al que los “xeneizes” comparan con Rolando Schiavi. Tiene fama de goleador, siendo defensor. De buen cabezazo. El marcador central local convirtió 42 en Primera.
En seis décadas hubo una decena de marplatenses en Boca. Desde el delantero Carlos (Chueco) Varela en el´48, más tarde Herminio González, ídolo en el´51 y que jugó entre 1950 y 1959.
Otros, menor suceso, Gabriel Amato, Clausura´91, se inició en Kimberley como “Pierino” González, sin olvidar al zurdo Wálter Erviti uno de los “fetiches” de Julio Falcioni hace dos años.
(*) Columnista de la Agencia Télam











