El cura José María di Paola, más conocido como el “padre Pepe”, quien encabeza trabajos de recuperación de adictos a estupefacionetes en las villas de capital federal, criticó el proyecto de despenalización de drogas que se impulsa desde el Sedronar, cuyo titular, el sacerdote Juan Carlos Molina, dijo ayer que “habilitaría el consumo de todas las drogas para combatir el narcotráfico y no criminalizar al consumidor”.
“Me parece que esto no tiene nada que ver con lo que nosotros estamos trabajando. Tampoco tiene que ver con el espíritu del papa Francisco. Además de ser discutible, esto no produce los efectos esperados. Es un debate innecesario”, expresó el religioso en un diálogo con una radio porteña.
“Tendríamos que estar hablando de lugares de recuperación y de inclusión. En el gran cordón hay 200 mil chicos que no estudian ni trabajan y cuando la droga es una oferta cercana, puede provocar que los chicos se inicien en el consumo”, comentó.
Y agregó que “no criminalizar al adicto es lo que hacemos notrosos. Criminalizan al adicto cuando nació en un barrio donde no hay colegios, donde es muy común acceder a un arma; se criminaliza cuando se abandona a las poblaciones y los narcos tienen su territorio propio. Creo que este tema es un tema federal y hay que convocar a las provincias”.
“Después de cuatro años de política de inclusión desde el Sedronar, ahí podemos charlar de otra manera. Yo soy de Santiago del Estero y un chico que tenía problemas de adicciones no tenía un psicólogo en el pueblo. Me parece que saca los temas en forma inadecuada. ¿Por qué no se trabaja seriamente en incluir a estos chicos y después hablamos de esto? Porque correría peligro la vida de muchos chicos con esto”, concluyó di Paola











