Tras una ola de asaltos, cada vez son más vidrieras que exhiben carteles de advertencia para evitar cualquier tipo de robo. La presencia de dinero en el local, los horarios reducidos o las puertas cerradas durante todo el día, son algunas de las observaciones que hacen notar los dueños.
De acuerdo a los testimonios de los comerciantes asaltados en los últimos meses, las cifras crecen cada vez más. Así también lo hacen las medidas adoptadas.
“Pedimos cámaras de seguridad al Municipio y dentro del local, ponemos rejas, vidrios blindados y cualquier tipo de barrera para evitar robos pero parece que conocieran todas las opciones. De hecho, están entrenados para eso”, advirtió Elisa, empleada de una lencería de la calle La Rioja a Cazador de Noticias.
Como ella, Carlino describió las peripecias adoptadas en su comercio y hasta sugirió que se reserva el derecho de admisión para evitar inconvenientes. “No es lindo hacerlo pero no tengo otra opción, estoy cansado de que falten policías y que me asalten. En el último año tuve que sufrir una rotura de vidriera y tres robos durante el día. Por eso ahora les muestro en un cartel que no tengo plata en efectivo, y mi señora se lleva todo desde temprano”, detalló desde su agencia de turismo.
Según indican, las pérdidas por robo están creciendo y la mercancía es vendida en el mercado negro, como sucede en uno de los blancos de los delincuentes: las casas de indumentaria deportiva. Allí, muchas veces han amenazado con cerrar tras reiterados asaltos e incluso llegaron a retirar las prendas de las vidrieras.
“Para ellos es difícil porque viven de mostrar lo que venden y ahora lo tienen que sacar. Con nuestros carteles asustamos a los ladrones y de alguna manera les advertimos que ya no tienen qué robar en nuestros negocios”, explicó Carlino.












