El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se extendió este martes en las razones de su fuerte apoyo financiero a Argentina, pero dejó una advertencia que es todo un problema para la tercera economía de América Latina: no habrá ayuda si el peronismo gana las elecciones de medio término de la semana próxima.
“Si (Javier Milei) no gana, no vamos a perder nuestro tiempo”, dijo Trump durante un encuentro con medios de comunicación en la Casa Blanca antes del almuerzo con el presidente argentino y su comitiva.
MIlei llegó a Washington en los primeros minutos de este martes acompañado de la plana mayor de su gobierno y con la esperanza de rubricar un acuerdo con Estados Unidos que va más allá de lo financiero y económico -un “swap” entre ambos Bancos Centrales y la posible compra de bonos argentinos- y se enmarca en un fuerte compromiso político a largo plazo.
“Estamos ayudando a un gran país, uno de los países más bonitos que he visto. No tendríamos que hacerlo, no creo que marque una gran diferencia para nuestro país, pero si a Argentina le va bien es bueno para Sudamérica”, explicó Trump, que recibió a Milei acompañado por el vicepresidente y las principales figuras de su gobierno.
“No es un país muy grande, pero sí es importante. Algunos países no tienen nunca éxito, pero Argentina puede tenerlo”, añadió Trump durante un extenso intercambio con la prensa, que Milei siguió en silencio.
Trump se refirió también a la influencia de China en América Latina y marcó límites a Argentina: “Ok con el comercio con China, pero no quisiera que hicieran nada con las Fuerzas Armadas chinas, eso me disgustara”.
Scott Bessent, el secretario del Tesoro que ha comandado las negociaciones con Argentina, abundó en la idea: “Me refiero más a puertos, bases militares, estaciones de observación que se han creado en Argentina”.
Bessent descartó también la dolarización de la economía argentina, de unos 600.000 millones de dólares: “Estamos muy contentos con su moneda”.
Dolarizar la economía argentina fue la principal promesa de campaña de Milei, pero su gobierno ha abandonado la idea, que no cuenta con el respaldo de la Casa Blanca.










