En diálogo con Cazador de Noticias, Pablo Aceto, dirigente del Partido Socialista Auténtico de Mar del Plata – Batán en Unidad Socialista, cuestionó duramente las políticas económicas del gobierno de Javier Milei. Aceto aseguró que, lejos de ser un efecto colateral, la destrucción de la industria argentina forma parte de un plan deliberado del oficialismo.
“El Gobierno Nacional necesita dólares para pagar las deudas, y la única forma de conseguirlos es reduciendo la producción interna y favoreciendo la exportación de productos primarios”, explicó.
Esta política, según él, tiene un impacto devastador en la industria, que a lo largo de los años ha sido cada vez más dependiente de insumos extranjeros. A pesar de que la producción de algunos sectores, como el de hidrocarburos, ha aumentado, Aceto afirma que este no es un verdadero éxito, ya que no soluciona los problemas estructurales de la economía argentina.
Según el dirigente, la estrategia económica actual continúa un modelo que comenzó en la dictadura de 1976 y que luego fue profundizado por el menemismo. “Desde esa época, la industria argentina fue esmerilada y hoy dependemos de insumos extranjeros”, agregó, señalando que la falta de actividad económica y la recesión están siendo utilizadas para ahorrar divisas y reducir el consumo de energía y combustibles.
Asimismo, recalcó que “estos modelos no han resuelto los problemas de la Argentina y, en cambio, han llevado al país a una situación de retroceso económico, en la que se exportan principalmente productos primarios y se descuida la capacidad industrial”.
Aceto también criticó el discurso oficial sobre los logros en sectores como los hidrocarburos, insistiendo en que no se trata de un “gran éxito” y que los resultados obtenidos no resuelven los problemas estructurales de la economía. “Lo que está en juego no es solo la deuda externa, sino el empleo y la capacidad industrial del país”, subrayó.
En su análisis, sostiene que la cuestión del empleo y de una posible reforma laboral es secundaria cuando el problema fundamental es la destrucción de la industria. Y concluye que las políticas actuales están orientadas a resolver los problemas de la deuda externa, más que los problemas reales de la gente, lo cual considera un enfoque equivocado y brutal.
Finalmente, advirtió que la destrucción de la industria no es un efecto colateral de las políticas de Milei, sino un objetivo claro. “Este camino debe ser cuestionado por la oposición, porque no resuelve los problemas de la gente”, concluyó.










