General Pueyrredon atraviesa desde este miércoles una situación institucional inédita: Agustín Neme asumió como intendente interino mientras Guillermo Montenegro, ya juramentado como senador provincial, pidió una licencia sin fecha de regreso y mantuvo la titularidad del Ejecutivo. El resultado es un escenario político singular: el distrito tiene, en los hechos, dos intendentes hasta 2027.
La sucesión se activó por el artículo 15 de la Ley Orgánica de las Municipalidades, que establece que el primer concejal de la lista ganadora debe reemplazar al intendente en caso de ausencia. Neme ocupaba ese puesto en la boleta de Juntos por el Cambio que llevó a Montenegro a su reelección en 2023.
La licencia no implica renuncia, sino una delegación temporal del mando que permite a Montenegro conservar influencia, seguir interviniendo en la dinámica local y, eventualmente, regresar al cargo si busca competir en 2027, donde la visibilidad municipal pesa más que una banca en un Senado con mayoría peronista.
La llegada de Neme se da en pleno reordenamiento del poder municipal tras el acuerdo entre el PRO y La Libertad Avanza. Como señal de ese pacto, el concejal de LLA, Emiliano Recalt, fue electo presidente del Concejo Deliberante y se anticipan cambios en áreas clave del Ejecutivo.
El nuevo mapa político deja abiertas incógnitas sobre el radicalismo, que compitió en las últimas elecciones en soledad bajo el sello Nuevos Aires(lejos de ls histórica Lista 3). En la línea sucesoria directa de Neme figura la dirigente radical Marianela Romero(deja la concejalía momentaneamente para irse a trabajar en el Senado con Maximiliano Abad), segunda en la lista de 2023.










